A ocho días de los violentos hechos ocurridos en el Estadio Libertadores de América, la Policía Bonaerense y la porteña realizaron nueve allanamientos sin éxito. Los operativos, ordenados por el juez José Luis Arabito a pedido del fiscal Mariano Zitto, intentaban detener a ocho barras de Independiente imputados por los disturbios durante el partido de vuelta de octavos de final de la Copa Sudamericana.
Los hechos ocurrieron en Avellaneda, durante el enfrentamiento entre Independiente y Universidad de Chile. Seis de los imputados están acusados de tentativa de homicidio y dos por lesiones graves.
Durante la madrugada del jueves, se realizaron procedimientos en Barrio Norte, Barracas, La Boca y distintas zonas de la provincia de Buenos Aires. Aunque se secuestraron prendas del club, celulares y un arma de fuego, no se logró detener a ninguno de los sospechosos.
Ante la falta de resultados, se emitieron órdenes de captura nacional e internacional. El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, reconoció que los imputados probablemente se ocultaron tras la exposición mediática.
Además, se confirmaron 19 causas judiciales vinculadas a los incidentes, incluyendo robos en banda y agresiones agravadas por haberse producido en un espectáculo deportivo.
Independiente bajo la lupa de la Conmebol
La Conmebol inició un expediente para evaluar sanciones al club. El presidente de Independiente, Néstor Grindetti, condenó los hechos y aseguró que los responsables no volverán a ingresar a una cancha.
El fiscal Zitto criticó la seguridad privada contratada por el club, señalando su incapacidad para contener la violencia. También denunció la falta de coordinación con la Policía Bonaerense.
Una jornada marcada por la violencia
Según el fiscal, la violencia comenzó horas antes del partido, con la llegada de los hinchas chilenos. La rotura de cámaras y la caída de objetos desde la tribuna visitante agravaron la situación.
Las imágenes difundidas muestran agresiones brutales, incluso a personas arrodilladas. Por ello, se evalúa la clausura del estadio.
El partido definía el pase a cuartos de final de la Copa Sudamericana, donde el ganador enfrentará a Alianza Lima entre el 18 y el 25 de septiembre.