El barrio Las Piedritas sufrió el golpe de la crecida del río Salí. Por seguridad, la Municipalidad evacuó a 19 familias. Actualmente, 66 personas viven de forma temporal en el Albergue Papa Francisco. Entre ellas hay 36 niños que perdieron la rutina de sus hogares, pero encontraron un espacio de contención en el Parque 9 de Julio.
Salud, juegos y comida caliente
La intendenta Rossana Chahla ordenó un operativo integral. Los niños reciben atención médica constante. Incluso, un equipo de odontólogos y obstetras trabaja en el lugar. Para los más chicos, el municipio organiza actividades deportivas y juegos. El objetivo es que el impacto emocional del traslado sea lo más leve posible.
«Los chicos están contenidos y tienen comida caliente», relató una de las madres evacuadas. Las familias cuentan con habitaciones climatizadas, ropa nueva y calzado. Muchas personas llegaron al refugio solo con lo puesto tras ver cómo el río socavaba sus terrenos.
Asistencia sin fecha de salida
La secretaria Sofía Prado Budeguer confirmó que el municipio triplicó los insumos del albergue. Camionetas con alimentos, pañales y kits de higiene llegan a diario. La asistencia no tiene un plazo fijo.
Los equipos de psicólogos y trabajadores sociales también acompañan a los adultos. El proceso de dejar una casa por un desastre natural es doloroso. Por eso, el Albergue Papa Francisco funciona hoy como un hogar transitorio que garantiza dignidad y protección frente a la emergencia climática.





