La fragilidad del proceso de distensión en Venezuela quedó expuesta este lunes. Juan Pablo Guanipa, uno de los referentes opositores más importantes, regresó a prisión apenas medio día después de haber sido excarcelado. El dirigente fue interceptado en Caracas por hombres vestidos de civil y fuertemente armados, en un operativo que la líder opositora María Corina Machado calificó como un «secuestro».
La Fiscalía justificó la nueva detención alegando que Guanipa incumplió las condiciones de su libertad. Durante sus breves horas fuera de la celda, el exgobernador del Zulia brindó declaraciones a la prensa internacional ratificando el triunfo opositor en las elecciones de 2024. Ante esto, el Ministerio Público solicitó que el dirigente pase a un régimen de arresto domiciliario.
El desafío que provocó la recaptura
En su corto paso por las calles de la capital, Guanipa no guardó silencio. «Esto tiene que terminar con el respeto a la voluntad del pueblo», declaró a la agencia AFP. El dirigente insistió en que el 28 de julio de 2024 hubo una decisión popular que el actual gobierno debe acatar. «Si no quieres respetar la voluntad del pueblo, entonces vamos a un proceso electoral», desafió.
Estas palabras fueron consideradas por la justicia venezolana como una violación a la restricción de realizar declaraciones públicas. Su hijo, Ramón Guanipa, responsabilizó directamente a las autoridades por la integridad física de su padre y exigió una «fe de vida» inmediata a través de las redes sociales.
Amnistía general y la era post-Maduro
Este incidente ocurre en un contexto de cambio drástico para el país caribeño. Tras la captura de Nicolás Maduro en una operación militar de Estados Unidos, Delcy Rodríguez asumió la presidencia de transición. Bajo su mando, se espera que este martes la Asamblea Nacional apruebe una ley de amnistía general que permitiría la liberación de la totalidad de los presos políticos.
A pesar de lo ocurrido con Guanipa, la ONG Foro Penal confirmó que el proceso de liberaciones masivas continúa. Desde el 8 de enero, cerca de 400 personas han abandonado las cárceles, incluyendo a figuras como Perkins Rocha y Freddy Superlano. No obstante, las medidas cautelares siguen siendo calificadas como «muy estrictas» por los familiares, quienes reclaman una libertad plena y sin condicionamientos políticos.




