El partido de ida de la final del Torneo Regional Amateur entre Tucumán Central y Talleres de Perico quedó marcado por una fuerte polémica, más allá de su suspensión por las intensas lluvias. Cuando el equipo de Villa Alem se imponía 1-0 en San Miguel de Tucumán, el festejo del gol convirtió el foco del encuentro en una discusión que excede lo deportivo.
A los 39 minutos del primer tiempo, en un campo de juego claramente afectado por el agua acumulada, Tucumán Central logró abrir el marcador. Martínez Llanos desbordó por el sector izquierdo y envió un centro preciso que Bruno Medina conectó de cabeza en el segundo palo, desatando la celebración de su equipo bajo la lluvia.
Sin embargo, el festejo no pasó inadvertido. Tras abrazarse con su compañero Smith, el delantero realizó un gesto explícito: simuló sacar un arma de fuego del pantalón y efectuar varios disparos al aire. La escena generó reacciones inmediatas tanto en la tribuna como en redes sociales, donde el gesto fue duramente cuestionado.
La polémica se potenció por antecedentes recientes. Días atrás, luego de la clasificación ante Social Boroquímica de Salta, se viralizó una imagen del plantel de Tucumán Central posando con lo que aparentaban ser armas de fuego. En aquella oportunidad, el club emitió un comunicado aclarando que se trataba de armas de juguete y que no existía intención alguna de promover la violencia.

No obstante, el festejo de Medina vuelve a poner en duda ese descargo. La reiteración de gestos que apelan simbólicamente a disparos y armas resulta, como mínimo, imprudente. En un contexto social atravesado por hechos de violencia y con el fútbol como espacio de referencia para miles de jóvenes, este tipo de celebraciones adquiere una dimensión que no puede ser minimizada.
El encuentro fue suspendido minutos más tarde por decisión arbitral, debido al mal estado del campo de juego, cuando restaba disputarse todo el segundo tiempo. En las próximas horas se espera la confirmación oficial sobre el día y horario para la reanudación de los 45 minutos pendientes, antes de que la serie se defina en Jujuy.
Mientras tanto, Tucumán Central no solo deberá enfocarse en lo futbolístico, sino también en revisar conductas que empañan una campaña histórica y exponen al club a críticas, sanciones y un debate que vuelve a instalar la relación entre fútbol, gestos simbólicos y violencia.




