Un video del turista español emerge en redes sociales y desata indignación en Kenia. El hombre compartió las imágenes recientemente en Instagram. En ellas aparece bebiendo una lata de Tusker y luego vaciando el contenido en la trompa de un elefante. El hecho ocurrió en la reserva privada de Ol Jogi, en Laikipia, y reaviva el debate sobre el respeto a la fauna y la necesidad de normas claras para los visitantes.

El Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS) inició la semana pasada una investigación tras recibir el material. Por otro lado, Frank, empleado de Ol Jogi, afirmó que no permiten acercarse a los elefantes. Sin embargo, anticipa que las autoridades examinarán el video para buscar responsabilidades bajo la Wildlife Conservation and Management Act de 2013.
Conservación y riesgos del turismo en Kenia
Ol Jogi es una reserva privada en Laikipia que ocupa 23.472 hectáreas y alberga a 500 elefantes.
Los cuidadores rescataron a Bupa, un elefante macho, en Zimbabue en 1989. Hoy él protagoniza las imágenes.
Los expertos en conservación advierten que solo el 5% de los elefantes en Kenia convive con humanos. Además, la bióloga Winnie Kiiru señaló que conductas como esta ponen en peligro vidas y refuerzan la falsa idea de que se puede tocar a la fauna. Por otro lado, el mismo usuario subió imágenes alimentando a un rinoceronte en Ol Pejeta, pese a las reglas de esa reserva.

Impacto en el turismo y próximos pasos
El incidente ocurre tras otro video polémico en Maasai Mara. Turistas bloquearon la migración de ñus y bajaron de sus vehículos. Esto obligó al Ministerio de Turismo a reforzar normas, señalizar zonas seguras y multar a los infractores. Sin embargo, el turismo de vida silvestre sigue siendo vital. Representa más del 10% del PIB de Kenia y atrae a más de dos millones de visitantes anuales. Además, los casos recientes reavivan el debate sobre cómo equilibrar la llegada masiva de turistas con la protección de un patrimonio único. Se espera que el turista enfrente sanciones por violar leyes de protección animal.