A casi 7.000 metros de altura, el aire no se respira, se pelea. Cada paso exige tres bocanadas profundas y el cuerpo, agotado por el frío de 24 grados bajo cero, entra en un modo de supervivencia donde solo importa el siguiente movimiento. En ese escenario extremo, un grupo de montañistas tucumanos logró lo que pocos: hacer cumbre en el Nevado Ojos del Salado (6.891 msnm), el volcán activo más alto del planeta.
La expedición, integrada por los tucumanos Matías Díaz, María del Rosario López, Luciano Ale de Moreno y Marco Muñoz, representó no solo un desafío físico, sino una clase magistral de perseverancia y trabajo en equipo gestada en los cerros de nuestra provincia.
La construcción de la altura: 10 días de lucha
El ascenso comenzó el 19 de enero en Fiambalá, Catamarca. Para conquistar el gigante bífido (que tiene dos cimas separadas por solo 50 metros), el grupo aplicó una estrategia rigurosa de aclimatación:
- Aclimatación gradual: Subieron picos de más de 6.000 metros (como el volcán San Francisco) para que el cuerpo «aprendiera» a funcionar con poco oxígeno.
- La rutina del refugio: En el refugio Atacama (5.300 msnm), el tiempo se repartió entre hidratación constante, charlas con expediciones de todo el mundo y la tensa espera del «clima ideal».
- El ataque final: El lunes 19 de enero, a las 4 de la mañana y bajo un frío que «mordía la cara», iniciaron el tramo definitivo.
«Caminar sin avanzar» y el humor como salvavidas
El tramo final fue una batalla contra el terreno. Luciano Ale de Moreno recuerda que la arena suelta y la piedra pómez hacían que, por momentos, dieran dos pasos hacia adelante y retrocedieran tres. «Estaba agotado y Matías me gritaba ‘¡Caminá!’ desde atrás. Yo le respondía que no podía. En ese momento nos reíamos; el humor es lo único que te salva cuando la cabeza empieza a trabajar en contra» , relata.
La recompensa llegó al mediodía para Rosario y Marco, y cerca de las 14:00 para Luciano y Matías. Arriba, a casi 6.900 metros, no hubo festejos ruidosos. Hubo abrazos torpes por los guantes gruesos y lágrimas de alivio. «Pensé en mi familia, en mi nene que dice que me va a acompañar cuando sea grande», confiesa Matías, referente de la montaña en Tucumán.
Un gigante que no perdona
A pesar de la alegría, el grupo mantiene el respeto absoluto por el volcán. Semanas antes, un montañista había perdido la vida descendiendo de esa misma cumbre, un recordatorio constante de que en el Ojos del Salado no hay margen para el error.
«Si el plan decía que a las dos de la tarde había que bajar, se bajaba sin discusión», remarca Luciano. Para estos tucumanos, la cima fue solo la mitad del camino; la verdadera victoria fue regresar a casa para contar que, por unos minutos, estuvieron más cerca del cielo que nadie.
Ficha Técnica de la Expedición
- Objetivo: Volcán Nevado Ojos del Salado (6.891 msnm).
- Hito: Volcán activo más alto del mundo y segunda cumbre de América.
- Ubicación: Frontera Argentina-Chile (Acceso por Fiambalá, Catamarca).
- Integrantes: Matías Díaz, Rosario López, Luciano Ale de Moreno y Marco Muñoz.
- Dato Curioso: El volcán alberga el lago más alto del mundo y su cima se divide en dos picos (uno argentino y otro chileno).




