La lluvia llegó a Tucumán tras una jornada sofocante en la que la sensación térmica superó los 40°C, en medio de un clima agobiante que se hizo sentir durante toda la tarde. Pasadas las primeras horas de la noche comenzaron las precipitaciones, acompañadas por ráfagas de viento y actividad eléctrica.
La provincia se encuentra bajo alerta naranja por tormentas fuertes, emitida por el Servicio Meteorológico Nacional, que advirtió sobre la probabilidad de chaparrones intensos, abundante caída de agua en cortos períodos, ocasional granizo y ráfagas que podrían superar los 80 kilómetros por hora. El fenómeno se enmarca en un frente inestable que afecta a gran parte del norte argentino.
Tras el calor extremo registrado durante el día, el cambio de tiempo trajo un alivio parcial en la temperatura, aunque las condiciones seguirán inestables en las próximas horas. Las autoridades recomiendan evitar circular por zonas anegadas, asegurar objetos que puedan volarse y mantenerse atentos a los reportes oficiales ante posibles actualizaciones del alerta.




