El gobierno de Estados Unidos anunció su retiro de 66 organizaciones internacionales, incluidas decenas de agencias de las Naciones Unidas y tratados clave vinculados al cambio climático, en una decisión que profundiza el giro aislacionista de la administración de Donald Trump y genera preocupación entre aliados y especialistas en política global.
La medida fue oficializada el miércoles mediante una orden ejecutiva firmada por el presidente estadounidense, que suspende el apoyo financiero y político a 31 agencias del sistema de la ONU y a otras 35 entidades fuera de ese ámbito. La decisión fue confirmada por un funcionario del gobierno y por un comunicado del Departamento de Estado, mientras que la Casa Blanca difundió el anuncio a través de la red social X.
Según el texto oficial, el Ejecutivo considera que muchas de estas organizaciones son “redundantes en su alcance, mal gestionadas, innecesarias, derrochadoras, capturadas por intereses ajenos o una amenaza para la soberanía y la prosperidad de Estados Unidos”.
Entre las medidas más sensibles se encuentra la retirada de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), el marco jurídico que sustenta el Acuerdo de París. Se trata de un paso que retoma la postura adoptada por Trump durante su primer mandato, cuando ya había decidido abandonar el principal acuerdo global para combatir el calentamiento global.
Impacto en la lucha contra el cambio climático
La salida de Estados Unidos de los principales mecanismos de cooperación climática genera alarma en la comunidad científica y diplomática. Especialistas advierten que, al tratarse de uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero del planeta, la falta de compromiso de Washington podría debilitar seriamente los esfuerzos internacionales.
Rob Jackson, climatólogo de la Universidad de Stanford y presidente del Proyecto Global de Carbono, señaló que esta decisión podría ser utilizada por otros países como justificación para retrasar o reducir sus propios compromisos ambientales, lo que pondría en riesgo los objetivos globales de reducción de emisiones.
Trump, por su parte, ha sostenido reiteradamente que el cambio climático es un “engaño” y ha cuestionado la utilidad de los acuerdos multilaterales en esta materia.
Recortes en cooperación internacional
La política de desvinculación también impacta en la asistencia exterior de Estados Unidos, tradicionalmente canalizada a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). A raíz de los recortes, numerosas organizaciones no gubernamentales que trabajan en coordinación con la ONU reportaron el cierre o la suspensión de proyectos humanitarios y de desarrollo.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump volvió a impulsar con fuerza su doctrina de “Estados Unidos primero”, orientada a reducir la participación del país en organismos multilaterales y acuerdos internacionales. En septiembre, durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el mandatario ya había anticipado esta línea al afirmar que la organización “está muy lejos de alcanzar su potencial”.
La decisión de retirarse de 66 organismos internacionales marca uno de los movimientos más drásticos de la política exterior estadounidense en los últimos años y reconfigura el papel de Washington en la gobernanza global.




