En una extensa entrevista con The New York Times, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a sacudir el escenario internacional con declaraciones que generaron fuerte repercusión global. El mandatario afirmó que no cree en el derecho internacional y que el único límite a su poder es su propia moralidad.
“Sí, hay una cosa que me frena: mi propia mente, mi propia moral. Es lo único que puede detenerme”, sostuvo Trump al ser consultado sobre los límites de su autoridad como comandante en jefe. Acto seguido, fue tajante: “No necesito el derecho internacional”, aunque aclaró que no busca dañar deliberadamente a otras personas.
Una visión unilateral del poder global
Durante la entrevista, Trump relativizó la vigencia de tratados, acuerdos multilaterales y consensos internacionales. Si bien dijo que su gobierno “respeta” las normas globales, inmediatamente puso en duda su alcance: “Depende de cuál sea tu definición de derecho internacional”.
La afirmación refuerza una visión en la que Estados Unidos actúa como juez y parte, priorizando su poder militar, económico y político por encima de las reglas compartidas por la comunidad internacional.
Venezuela, Maduro y el uso de la fuerza
Trump también defendió la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, a la que calificó como una respuesta ante una “amenaza real”. Según el mandatario, la situación en Venezuela representaba un riesgo directo para la seguridad estadounidense, especialmente por el tráfico de drogas.
“Era una amenaza concreta”, insistió, y comparó el escenario con China, asegurando que desde ese país no ingresaban drogas a Estados Unidos como —según él— ocurría desde Venezuela.
Groenlandia y la lógica de la propiedad
Otra de las definiciones que volvió a encender la polémica fue su intención de anexar Groenlandia. Trump sostuvo que la “propiedad” de un territorio es clave para el poder estratégico y minimizó la relevancia de acuerdos diplomáticos.
“La propiedad te da cosas que no conseguís solo firmando documentos”, afirmó, dejando en claro que, para su administración, la posesión territorial pesa más que los consensos internacionales.
OTAN, Rusia y China: el mundo bajo presión
En materia de alianzas, Trump volvió a cuestionar a la OTAN, asegurando que sin Estados Unidos el bloque pierde relevancia. Además, reiteró que presionó a Europa para aumentar el gasto militar y sostuvo que Rusia solo toma en serio a Washington.
Respecto a China y Taiwán, minimizó la posibilidad de un conflicto mientras él esté en la Casa Blanca. “No creo que Xi Jinping haga nada conmigo como presidente”, aseguró, aunque reconoció que la decisión final depende del liderazgo chino.
Poder sin ataduras
En el plano interno, Trump también dejó una definición inquietante: sostuvo que los jueces solo pueden limitarlo en “determinadas circunstancias” y que hasta ahora no sintió la necesidad de usar al ejército dentro de Estados Unidos.
El mensaje que atraviesa toda la entrevista es claro: para Trump, el poder no se subordina a leyes ni acuerdos internacionales, sino a su propio criterio. Una postura que vuelve a encender alarmas en la política global y reabre el debate sobre el rol de Estados Unidos en el orden mundial.




