El crecimiento de Atlético Tucumán enfrenta hoy un duro llamado de atención. Santiago Solar denunció en redes sociales la falta de accesibilidad real en el estadio. Su relato expone una barrera que el club aún no logra derribar. Se trata de la difícil realidad de las personas con movilidad reducida.
Santiago contó con frustración que ver un partido fue, una vez más, algo imposible. Su hermana utiliza silla de ruedas y terminó viendo únicamente las espaldas de la policía. Para el joven, la modernización del club no sirve si deja de lado la dignidad de sus socios.
Una inclusión que solo sirve «para la foto»
La crítica apunta a un sistema que se conforma con lo mínimo. La familia Solar elige pagar sus plateas para apoyar al club. Sin embargo, el sector destinado a la discapacidad falla en su función básica. Ese espacio no garantiza que el espectador pueda ver lo que sucede en el campo.
Santiago asegura que estos lugares son apenas una «inclusión para la foto». El diseño actual del estadio no tiene la elevación necesaria. Además, los protocolos de seguridad son deficientes. El personal apostado obstruye la visión de quienes no pueden ponerse de pie.
La responsabilidad de las instituciones
Este problema no termina en las puertas del club. También involucra a los organismos que habilitan estos eventos masivos. La repetición de estos hechos demuestra una falta de voluntad institucional. La empatía parece estar ausente en las autoridades de control.
Para la familia Solar, la accesibilidad es un derecho básico. No es una concesión del club ni del Estado. El reclamo deja claro que el progreso de Atlético debe llegar también a las tribunas. Es urgente transformar estos espacios para que todos los socios disfruten sin obstáculos.





