Las autoridades colombianas continúan investigando las causas del accidente aéreo ocurrido en una zona montañosa cercana a La Playa de Belén, en el departamento de Norte de Santander. El siniestro involucró a un avión de la aerolínea estatal Satena y provocó la muerte de 13 pasajeros y dos tripulantes.
Los restos de las víctimas fueron recuperados entre la noche del miércoles y la madrugada de este jueves, y trasladados a la ciudad de Cúcuta para su correspondiente identificación.
El último vuelo del Beechcraft 1900
La aeronave siniestrada era un bimotor Beechcraft 1900 con unas 32.000 horas de vuelo, que cubría la ruta Cúcuta–Ocaña, un trayecto habitual de aproximadamente 25 minutos. El último contacto con la torre de control se registró cuando el avión llevaba apenas 12 minutos en el aire.
Horas más tarde, campesinos de la zona de Curacica, en jurisdicción de La Playa de Belén, alertaron sobre el hallazgo del avión estrellado en la cima de una colina. “Vimos los restos en lo alto del cerro y avisamos de inmediato”, relató a la agencia EFE el agricultor Moisés Rodríguez.
Sin hipótesis definidas sobre el accidente
Desde Satena informaron en una conferencia de prensa brindada en Ocaña que, por el momento, no existe una hipótesis clara sobre las causas del siniestro. Según indicaron, tanto las condiciones meteorológicas durante el vuelo como las del aeropuerto de destino eran favorables.
Además, ni el piloto, capitán Miguel Vanegas, ni el copiloto, José de la Vega, reportaron situaciones de emergencia a las torres de control de Cúcuta u Ocaña. La empresa aseguró también que, hasta el momento, no hay evidencia de factores externos que hayan influido en el accidente.
El estado de la aeronave
Durante este jueves, personal del Grupo de Búsqueda y Rescate Aeronáutico de Colombia (BRAC) continuaba con las tareas de recuperación de restos del avión y objetos personales de los pasajeros. La aeronave quedó completamente destruida, con piezas dispersas en un área relativamente reducida, lo que sugiere un impacto directo y violento contra el terreno.
Testigos señalaron que no se observaron signos de incendio, aunque sí un fuerte olor a combustible en la zona del impacto.
Conmoción por las víctimas y continuidad del servicio
Entre las víctimas fatales se encontraba el congresista Diógenes Quintero Amaya, representante a la Cámara por la Circunscripción Transitoria Especial de Paz del Catatumbo, cuyo fallecimiento generó una fuerte conmoción a nivel nacional.
Pese a la tragedia, Satena confirmó que no suspenderá la ruta Cúcuta–Ocaña, reanudada el 21 de marzo de 2025 con aeronaves operadas por la empresa Searca. Desde la aerolínea remarcaron que su rol como empresa estatal del Grupo Social y Empresarial de Defensa (GSED) es garantizar la conectividad aérea en regiones donde no operan las grandes compañías comerciales.




