En una jornada que quedará marcada por el blindaje policial del Congreso y el rechazo unánime del bloque peronista, el oficialismo logró convertir en ley la Reforma Laboral. Con 42 votos a favor de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR y aliados provinciales —incluido el apoyo clave de senadores tucumanos—, la norma desmantela pilares históricos de la protección del trabajador en la Argentina.
Desde la oposición, el interbloque justicialista (28 votos en contra) calificó la medida como un «retroceso de un siglo» y advirtió que la ley nace muerta por su inminente judicialización. La CGT, por su parte, ya prepara una marcha a Tribunales para el lunes, denunciando que el proyecto rompe el equilibrio de las relaciones laborales.
Los 8 puntos de la discordia: ¿Qué pierde el trabajador?
La nueva ley introduce cambios que, según los críticos, precarizan el empleo bajo la excusa de la «modernización»:
- Muerte de las Horas Extras: Se impone el Banco de Horas, permitiendo a las empresas compensar jornadas extenuantes con francos en lugar de pagar recargos salariales.
- Subsidio al Despido: Se crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL). En lugar de una indemnización directa, se pasa a un sistema de capitalización donde el costo del despido se diluye en aportes mensuales.
- Huelgas «Prohibidas»: Al declarar servicios como la educación, el transporte y la salud como «esenciales», se los obliga a garantizar un 75% de funcionamiento, neutralizando de hecho cualquier medida de fuerza.
- Extinción de Convenios: Se termina la «ultraactividad». Si un convenio colectivo vence y no hay acuerdo nuevo, el trabajador queda desprotegido, perdiendo beneficios acumulados por décadas.
- Fin de los Estatutos Especiales: A partir de 2027, caerán regímenes históricos como el de periodistas y viajantes de comercio, nivelando los derechos hacia abajo.
- Vacaciones a Medida de la Empresa: El fraccionamiento de las vacaciones en períodos de apenas 7 días permite a las patronales atomizar el descanso de los empleados.
- Precarización en Plataformas: Se reglamenta el trabajo de delivery y transporte por app, pero se evita reconocer la relación de dependencia, dejando a miles en la informalidad legalizada.
- Asambleas sin Sueldo: Las reuniones sindicales en el lugar de trabajo ahora requerirán autorización previa de la empresa y no serán remuneradas, buscando vaciar de participación los espacios de trabajo.
Mientras Patricia Bullrich celebraba en el recinto el fin de un sistema «donde nadie contrata», la senadora riojana López sintetizó el sentimiento opositor: «Este proyecto viene a romper todo lo que equilibraba la desigualdad natural entre patrón y empleado».




