En pleno debate por la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, la senadora nacional por Tucumán Sandra Mendoza anunció que votará en contra del proyecto y marcó diferencias tanto en el contenido como en la forma en que se llevó adelante el tratamiento.
“Mi voto respecto a la Reforma Laboral será EN CONTRA”, afirmó la legisladora en sus redes sociales, dejando en claro su postura en el Senado de la Nación. La discusión se anticipa ajustada y con negociaciones que se extenderán hasta último momento, ya que el oficialismo necesita al menos 37 senadores para aprobar la iniciativa en general. Sin embargo, la verdadera disputa se dará en la votación en particular de los artículos, donde cada voto puede inclinar la balanza.
En ese contexto, el papel de los representantes tucumanos cobra especial relevancia. Desde el oficialismo dan por descontado el acompañamiento de la senadora Beatriz Ávila, del bloque Independencia y cercana al gobernador Osvaldo Jaldo, en línea con el diálogo que mantiene la Provincia con la Casa Rosada. Su respaldo sería clave, sobre todo en la definición punto por punto del articulado.
Hasta las últimas horas, una de las mayores incógnitas era la posición de Mendoza. Algunos sectores especulaban con que podría respaldar parte de la reforma por su cercanía política con el mandatario provincial. Sin embargo, la senadora despejó las dudas y confirmó su rechazo.
Si bien valoró que se haya retirado el capítulo impositivo del texto original, sostuvo que la iniciativa “mantiene su esencia de recorte” y cuestionó que las modificaciones finales se conocieran ya iniciada la sesión. “No puedo acompañar una ley que no trae beneficios concretos para los trabajadores”, expresó.
Mendoza argumentó que la propuesta afecta derechos laborales consolidados. “Rechazo esta norma porque afecta conquistas históricas como indemnizaciones, vacaciones y organización sindical, retrocediendo incluso en leyes de teletrabajo”, señaló. Y agregó: “Argentina necesita modernizarse, pero protegiendo al que trabaja y mirando al futuro, no generando retrocesos innecesarios”.
Por su parte, el tercer senador tucumano, Juan Manzur, también se inclinaría por el rechazo, alineado con el bloque kirchnerista, que ya anticipó su oposición cerrada al proyecto. De esta manera, Tucumán llega al debate con un escenario dividido: un voto que el oficialismo considera propio, uno confirmado en contra y otro también orientado al rechazo.




