Consumada la aprobación de la reforma laboral en el Senado, la senadora nacional por Tucumán, Sandra Mendoza, lanzó una crítica feroz contra el proyecto del Gobierno. Lejos de las medias tintas, la legisladora ratificó su voto negativo con un análisis demoledor: calificó a la ley como un ataque directo a la estabilidad de las familias trabajadoras y una entrega de derechos fundamentales.
Para Mendoza, los cambios cosméticos que se hicieron al texto original —como la eliminación del capítulo impositivo— no fueron más que una «pantalla» que no alteró el espíritu regresivo de la norma. «El proyecto mantiene su esencia y no puedo acompañar una ley que no trae beneficios concretos, sino perjuicios claros para los trabajadores», sentenció con dureza.
El ataque a las conquistas históricas
En su descargo, la representante tucumana enumeró los puntos que considera una verdadera «ofensiva» contra el sector asalariado. Mendoza no ahorró calificativos al describir el impacto que, según su visión, tendrá la nueva normativa en el día a día de los empleados.
Entre sus críticas más ácidas, la senadora destacó:
- El golpe a las indemnizaciones: Sostuvo que se debilita la protección ante el despido arbitrario.
- La vulneración de las vacaciones: Denunció que se pone en juego el descanso digno.
- El cepo a los gremios: Advirtió que la reforma intenta desarticular la organización sindical para dejar al trabajador indefenso.
- El retroceso en el teletrabajo: Calificó de «insólito» que se cercenen derechos en una modalidad de empleo que debería ser sinónimo de progreso.
Un mensaje al oficialismo: «La ley no crea empleo»
Mendoza también desmontó el principal eslogan del Gobierno nacional. Con un tono directo, aseguró que es una «mentira económica» pensar que la flexibilización genera puestos de trabajo. Según la senadora, el empleo genuino solo aparece con una economía que reactive el consumo, algo que hoy ve muy lejos de la realidad.
«Argentina necesita modernizarse, pero protegiendo al que trabaja y mirando al futuro, no generando retrocesos que nos llevan décadas atrás», concluyó la legisladora, marcando una brecha insalvable con el modelo oficialista.




