dio una muestra contundente de carácter en la segunda fecha de la Primera Nacional. Golpeó rápido, supo sufrir cuando fue necesario y sostuvo la ventaja hasta el final para quedarse con un triunfo valioso fuera de casa, una condición que siempre pesa en la categoría.
El Santo encontró la diferencia desde temprano. Ferreyra fue el encargado de abrir el marcador con un certero cabezazo, luego de conectar un centro preciso enviado por Borasi. Ese tanto le permitió al conjunto tucumano manejar el desarrollo del encuentro con mayor inteligencia y oficio.
A partir de la ventaja, el equipo se apoyó en un sólido trabajo de sus volantes y en la firmeza de sus defensores centrales, claves para controlar los intentos de Almagro, que buscó la igualdad con más empuje que claridad.
San Martín tuvo chances para liquidarlo y evitar el sufrimiento del tramo final. Una volea de Pons y otras situaciones claras pudieron ampliar el marcador y darle mayor tranquilidad a un equipo que, históricamente, suele pagar caro la falta de eficacia. Del otro lado, el Tricolor estuvo cerca del empate con un remate de Dornell que se estrelló en el palo, en una jugada que dejó al descubierto que la fortuna también estuvo del lado de los tucumanos.
La lectura del partido y el manejo de los tiempos fueron virtudes del equipo dirigido por Andrés Yllana, que entendió cuándo presionar, cuándo replegarse y cómo sostener una ventaja mínima sin desordenarse.
Con un empate y una victoria en las dos primeras fechas, y con este triunfo como visitante que cotiza alto, San Martín comienza a perfilarse nuevamente como protagonista en la pelea por el ascenso. El camino recién arranca, pero el mensaje es claro y el hincha ya empieza a ilusionarse.
El próximo desafío será ante Deportivo Maipú en La Ciudadela, un paso más en un torneo largo donde el Santo buscará confirmar que está para cosas importantes




