La siesta del sábado en la zona norte de la Capital parecía tranquila, hasta que la audacia de un vendedor ambulante de 32 años rompió la calma. En calle Laprida al 1100, el sujeto divisó su objetivo: una Keller Crono Classic de 110cc estacionada en la vereda de una barbería. Antes de actuar, intentó una maniobra de «ingenio» criminal: se dio vuelta la camiseta para que nadie pudiera reconocerlo.
Una fuga desesperada
Sin perder tiempo, el delincuente atacó el tambor de arranque. Lo forzó con saña hasta que el metal cedió. Empezó a empujar la moto gris, pero la maniobra fue advertida desde adentro del local. El dueño y un acompañante salieron disparados para intentar frenarlo, pero el ladrón fue más rápido: logró darle arranque al motor y escapó «a fondo» por Laprida hacia el norte.
El disfraz que no fue
La libertad le duró poco. Apenas dos días después, la Unidad de Robos y Hurtos lo sentó frente al juez. El auxiliar de fiscal, Alfredo Palacios, fue tajante al describir el hecho: el delincuente actuó a cara descubierta y a plena luz del día, confiando ciegamente en que cambiarse la ropa de posición bastaría para despistar a los testigos y a las cámaras del 911.
La Justicia no le dio la razón. Para evitar que entorpezca la investigación, que ahora incluye pericias mecánicas y un estudio antropométrico para confirmar que es el hombre del video, el juez le dictó 20 días de prisión preventiva. El vendedor ambulante cambió la calle por una celda, y su «maña» para no ser reconocido terminó siendo la prueba de su propia intención de robo.




