Tras varias semanas con rendimientos en niveles bajos, el plazo fijo tradicional comenzó a mostrar una leve recuperación luego de que distintas entidades financieras ajustaran al alza las tasas que pagan por los depósitos. El instrumento, que antes de las elecciones había alcanzado tasas cercanas al 50% de Tasa Nominal Anual (TNA), se desplomó posteriormente hasta alrededor del 21% y ahora registra una suba moderada, con algunos bancos elevando el rendimiento hasta el 24,5%.
Pese a este repunte, la rentabilidad del plazo fijo tradicional continúa en terreno real negativo, ya que presenta una pérdida aproximada de 0,5 puntos porcentuales frente a la inflación. En el resto del sistema financiero, bancos como Bica, CMF, Bancor, Banco del Sol, Mariva y Meridian ofrecen tasas que oscilan entre el 27% y el 28% TNA, valores que se acercan más al nivel de precios, aunque todavía no alcanzan a compensar la suba inflacionaria.
Este contexto ayuda a explicar la caída en el stock de plazos fijos tradicionales. Según datos del Banco Central, el volumen total se redujo en $1,7 billones, al pasar de $52,8 billones el 20 de noviembre a $51,1 billones al 17 de diciembre, reflejando una menor preferencia por este tipo de colocaciones en pesos.
En contraposición, los plazos fijos UVA, que ajustan por inflación y requieren un plazo mínimo de 90 días, vienen ganando terreno. En el mismo período, estos depósitos crecieron de $183.000 millones a $247.000 millones, impulsados por el repunte inflacionario registrado en los últimos meses y por la búsqueda de cobertura frente a la pérdida de poder adquisitivo.
De cara a los próximos meses, las proyecciones de inflación muestran un panorama algo más alentador. De acuerdo con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), los analistas prevén una inflación del 1,9% en enero, 1,7% en febrero y 1,8% en marzo. Este escenario abre la posibilidad de que los plazos fijos tradicionales vuelvan a ofrecer rendimientos reales positivos, aunque en el corto plazo los UVA seguirían posicionándose como los más atractivos.
En el balance de 2025, el plazo fijo UVA exhibió un desempeño sólido, con una ganancia del 5,5% medida en dólares y del 2,9% en términos reales. En comparación, el dólar oficial mostró una mejora del 7,8% en términos reales y del 10,5% medido en moneda estadounidense. Hacia adelante, se espera que el tipo de cambio atraviese una presión alcista inicial para luego estabilizarse con el ingreso de divisas de la cosecha gruesa, escenario en el que el plazo fijo UVA aparece como una alternativa defensiva frente a la inflación, mientras que el plazo fijo tradicional podría recuperar atractivo si se consolida la desaceleración de los precios.




