En un escenario de fragilidad económica, el Gobierno celebra una mejora en las reservas del Banco Central (BCRA) que poco tiene que ver con la gestión propia. El aumento de las tenencias, que alcanzaron los USD 46.240 millones, responde exclusivamente a la escalada bélica entre Estados Unidos e Irán, que disparó el precio del oro.
Expertos advierten que este crecimiento es volátil y peligroso. El BCRA «infla» sus activos gracias a las casi dos millones de onzas troy que posee, pero este beneficio es puramente contable: si la tensión en Medio Oriente cede, el valor de las reservas caerá con la misma rapidez. Mientras tanto, el mercado real sufre las consecuencias de una inestabilidad que la gestión Milei no puede controlar.
El petróleo al acecho: una amenaza para los precios
Lo que el oficialismo presenta como una noticia positiva tiene una contracara alarmante: la suba del petróleo, que ya tocó los USD 70. Este incremento, impulsado por los movimientos militares de Donald Trump, amenaza con trasladarse directamente a los surtidores locales, presionando aún más una inflación que los tucumanos sienten cada vez que cargan nafta.
Un mercado que no confía
A pesar del relato oficial sobre la solvencia de los bonos, la realidad en la City porteña fue distinta:
- Caída del Merval: Las acciones líderes retrocedieron un 1,8% en dólares.
- Fuga al dólar: El Contado con Liquidación volvió a presionar, demostrando que los inversores prefieren cubrirse ante la incertidumbre.
- Riesgo País: Aunque se mantiene en los 492 puntos, los analistas internacionales dudan de la capacidad de refinanciamiento real si el conflicto se extiende.
En definitiva, la economía argentina queda una vez más a merced de factores externos. El Gobierno apuesta a la «suerte» de un conflicto internacional mientras los indicadores internos siguen mostrando un mercado de valores golpeado y una dependencia extrema de la cotización de los metales.




