A horas del debate clave por la reforma laboral de Javier Milei, el peronismo tucumano enfrenta una de sus crisis más profundas. Tucumán aparece explícitamente como uno de los distritos que podría sufrir sanciones partidarias. La conducción nacional del PJ advirtió que avanzará contra los representantes que no se alineen con el rechazo total al proyecto oficialista.
El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, denunció públicamente estas presiones dirigidas a los legisladores del norte. Según el mandatario, el PJ nacional evalúa intervenir los partidos provinciales como una herramienta de castigo político. “Podría ser Tucumán o, incluso, La Rioja”, admitió una fuente partidaria al describir el clima de coerción que rodea a los senadores dialoguistas.
Sandra Mendoza y el voto de Convicción Federal
En el centro de esta disputa se encuentra la senadora tucumana Sandra Mendoza. Ella integra el bloque «Convicción Federal», un grupo de cinco senadores que no responden al kirchnerismo y mantienen diálogo con la Casa Rosada. Su voto resulta fundamental en una elección que se anticipa extremadamente ajustada en la Cámara Alta.
El bloque peronista nacional cuenta con 28 integrantes, pero no tiene una disciplina férrea. Por este motivo, los senadores del interior se convirtieron en el blanco de presiones cruzadas. Mientras el Gobierno nacional busca sumar apoyos para la ley, el PJ intenta cerrar filas para bloquear cualquier avance de la reforma.
Osvaldo Jaldo y el respaldo a la modernización
El escenario en Tucumán se vuelve aún más complejo por la postura del gobernador Osvaldo Jaldo. El mandatario provincial ya expresó su apoyo a la necesidad de actualizar las leyes de trabajo. «No nos podemos oponer a que se actualicen las leyes laborales. Hoy la tecnología y la inteligencia artificial no están contempladas», señaló Jaldo recientemente.
Para el gobernador tucumano, la reforma laboral es una herramienta necesaria para mejorar la competitividad de las provincias. Sin embargo, este alineamiento con las necesidades económicas del distrito choca directamente con la estrategia de la conducción nacional del partido. La intervención del PJ en Jujuy, tras el apoyo de sus legisladores al oficialismo, funciona como una alerta roja para los dirigentes tucumanos.
Economía provincial vs. disciplina partidaria
Para los senadores del norte, la discusión excede lo ideológico. En provincias golpeadas por la recesión, el proyecto oficialista se ve como una vía para fomentar la inversión privada. Este enfoque pragmático genera una fractura expuesta con el kirchnerismo, que busca convertir la votación en un límite político insalvable para la gestión libertaria.
El voto de este miércoles quedará condicionado por tres fuerzas en tensión: la amenaza de intervención del PJ, la presión de los sindicatos y la negociación directa de los gobernadores con la Nación. Tucumán, por su peso político y su representación en el Senado, permanece bajo la lupa constante de todo el arco político nacional.




