La crisis del consumo y la apertura indiscriminada de importaciones se cobraron una nueva víctima de peso. Tras el impactante cierre de la fábrica de neumáticos FATE, ahora es la Cervecería y Maltería Quilmes la que inició un proceso de ajuste estructural en su planta de Zárate (CASA, ex Isenbeck), donde se produce la cerveza Corona. Los trabajadores denuncian que el plan de retiros voluntarios afectará a 60 familias, reduciendo la dotación a casi un tercio de lo que era hace apenas cuatro años.
El panorama en la planta de Zárate es desolador: de los 240 operarios que trabajaban allí en 2022, hoy solo quedan 140, y con este nuevo recorte la cifra caerá a tan solo 80 empleados. Según el gremio FATCA, la medida es un intento desesperado por evitar el cierre total de la fábrica ante un desplome de ventas que el sindicato define como «un panorama estructural que nos está arrastrando a todos».
Un cementerio de empresas: 30 cierres por día
El caso de Quilmes no es un hecho aislado, sino parte de una sangría que no parece tener techo. Desde la llegada de Javier Milei al poder, los números del empleo y la actividad económica son alarmantes:
- Empresas desaparecidas: Se cerraron 21.938 empresas en dos años, lo que arroja un promedio trágico de 30 cierres diarios.
- Empleos perdidos: Un total de 290.600 trabajadores quedaron en la calle desde el inicio de la gestión libertaria.
- Sectores en rojo: El rubro de Transporte y Almacenamiento lidera las pérdidas con 5.239 firmas menos, seguido de cerca por el Comercio (4.593) y la Industria Manufacturera (2.436).
El conflicto de FATE y la indiferencia oficial
Mientras Quilmes achica su estructura, el conflicto en FATE sigue al rojo vivo. A pesar de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Capital Humano, la empresa de Javier Madanes Quintanilla mantiene firme su decisión de cierre definitivo, dejando a 920 operarios en la calle. La firma atribuye la debacle a la caída del consumo y la competencia desleal de neumáticos chinos.
Lejos de buscar una solución o mediar en el conflicto, el presidente Javier Milei optó por el ataque directo. A través de sus redes sociales, el mandatario rebautizó a la histórica firma como «Fábrica Argentina de Tarifas Exageradas», acusando a sus dueños de ser beneficiarios de un proteccionismo que, según su visión, ahora debe terminar, sin importar el costo social que implica la pérdida de miles de puestos de trabajo.




