La tecnología inteligente se ha instalado en nuestros hogares con una promesa de comodidad. Sin embargo, detrás de esa funcionalidad se esconde una red de vigilancia digital que compromete la privacidad personal. ¿Qué está ocurriendo? Dispositivos como televisores, altavoces y cámaras recopilan datos constantemente. ¿Quién lo hace? Fabricantes, plataformas como Google, Amazon y Apple, y terceros como los data brokers. ¿Cuándo? Todo el tiempo, desde el momento en que el dispositivo se conecta. ¿Dónde? En cada rincón del hogar. ¿Por qué? Para mejorar servicios, segmentar publicidad y alimentar algoritmos predictivos.
Según un análisis de Wirecutter (The New York Times), liderado por Jon Chase, esta recopilación ocurre incluso en aparatos que no consideramos “inteligentes”. Termostatos, bombillas y microondas pueden formar parte de esta red de extracción de datos.
Qué datos recopilan los dispositivos inteligentes
La información recolectada va desde datos funcionales hasta detalles íntimos. Un termostato inteligente, por ejemplo, detecta presencia, aprende rutinas y solicita ubicación, correo electrónico y hasta datos de salud. Los televisores con tecnología ACR (Reconocimiento Automático de Contenido) capturan lo que se ve en pantalla cada pocos segundos. Los altavoces inteligentes escuchan constantemente en busca de palabras de activación, y luego graban y envían audios a la nube.
Además, las cámaras de seguridad recopilan imágenes, sonido, temperatura y hasta reconocimiento facial. Esta información no solo afecta al usuario, sino también a terceros que podrían ser grabados sin saberlo.
Los datos no se quedan en el dispositivo. Se almacenan en la nube, se cruzan con otros perfiles y se comparten con terceros. Aunque empresas como Amazon y Google afirman no vender directamente los datos, sí existen acuerdos con aplicaciones externas. Los data brokers, actores clave en este ecosistema, compran, agregan y venden información obtenida de múltiples fuentes, muchas veces sin que el usuario lo sepa.
Por otro lado, la regulación es débil. En Estados Unidos, solo algunos estados como California han avanzado en transparencia. Europa, con el GDPR, lidera en protección, pero fuera del continente, la fragmentación legal deja al usuario desprotegido.
Cómo proteger tu privacidad digital
La clave está en la información y la acción. Wirecutter recomienda:
- Desactivar grabaciones en altavoces inteligentes y borrar historiales.
- Inhabilitar la función ACR en televisores.
- Elegir cámaras con configuraciones avanzadas de privacidad y evitar instalarlas en espacios íntimos.
Además, es fundamental investigar la reputación y políticas de cada fabricante antes de incorporar un nuevo dispositivo.
La comodidad tecnológica tiene un precio: la exposición constante. En la era de la hiperconectividad, proteger la privacidad exige usuarios críticos, informados y activos. La decisión de participar o no en esta red invisible será parte del desafío cotidiano de vivir en un hogar verdaderamente inteligente.