En San Martín el tiempo empezó a correr hace rato. La pretemporada ingresó en una etapa distinta, más sensible, en la que el entrenamiento deja de ser un ensayo controlado y el juego comienza a devolver respuestas reales. Este martes, en Santiago del Estero y en el estadio del “Aurinegro”, el equipo dirigido por Andrés Yllana afrontará sus primeros amistosos formales del ciclo, frente a Mitre.
Serán dos partidos, cada uno dividido en dos tiempos de 40 minutos, pensados más como una herramienta de trabajo que como una competencia por el resultado. El horario y el formato responden a la lógica de este momento: observar, probar variantes y corregir, sin urgencias externas, pero con la necesidad interna de empezar a verse reflejados en la cancha.
Para Yllana, estos encuentros funcionan como un primer espejo futbolístico. Hasta aquí, el proceso fue intenso y deliberado. En los entrenamientos no hubo equipos fijos ni señales claras de titulares y suplentes. Los futbolistas trabajaron mezclados, rotando posiciones y compartiendo minutos, con una premisa clara: priorizar una idea de juego por encima de los nombres propios.
Salida limpia desde el fondo, presión coordinada tras pérdida, recuperación rápida y circulación con sentido fueron conceptos repetidos una y otra vez en cada práctica. Frente a Mitre, llegará el momento de comprobar cómo esas consignas resisten el juego real, el error no forzado y la toma de decisiones bajo presión.
No se tratará de una evaluación definitiva, pero sí de un primer boceto del nuevo San Martín que empieza a formarse. Cómo se planta el equipo, qué tan compacto se muestra, cómo responde sin la pelota y cuánto se anima a presionar alto serán aspectos clave a observar. En esta etapa, los detalles pesan más que cualquier marcador.
El ciclo comenzó con una renovación profunda del plantel. Fueron 13 las incorporaciones que llegaron para elevar la competencia interna y ampliar las variantes: Nahuel Manganelli, Elías López, Víctor Salazar, Ezequiel Parnisari, Nicolás Ferreyra, Lucas Diarte, Nahuel Gallardo, Jorge Juárez, Laureano Rodríguez, Santiago Briñone, Luciano Ferreyra, Facundo Pons y Lautaro Ovando, además de varias salidas que marcaron el cierre de una etapa.
Son 13 nombres, 13 historias distintas y un desafío común: transformarse en un equipo. El fútbol no se reduce a la suma de talentos, sino que exige sincronía, lectura compartida y confianza mutua. En ese proceso, los amistosos cumplen un rol central: permiten crear asociaciones, ajustar movimientos y empezar a hablar un mismo idioma dentro de la cancha.
Nahuel Gallardo lo sintetizó con claridad: “Hay que aprovechar estos partidos para agarrar ritmo y llegar de la mejor manera a la primera fecha”. La frase del lateral resume el espíritu de este momento en San Martín: construir sin apuro, pero sin pausa, mientras el nuevo ciclo empieza a tomar forma.




