El debut de Atlético Tucumán en el Torneo Apertura dejó una preocupación que fue más allá del resultado. El viernes por la noche, cuando el plantel abandonaba el estadio “Bautista Gargantini”, una imagen encendió las alarmas: Ramiro Ruiz Rodríguez necesitó ayuda para subir al micro, con evidentes gestos de dolor y sin poder apoyar la pierna derecha. Desde ese momento, el foco comenzó a desplazarse hacia una posible baja importante.
Las dudas se disiparon este lunes tras los estudios médicos. El diagnóstico confirmó una ruptura de meniscos en la rodilla derecha, una lesión que lo marginará de las canchas por varias semanas. Si bien no se trata de una ausencia prolongada en términos de meses, sí representa un contratiempo significativo para un plantel que aún está en pleno proceso de armado.
Ruiz Rodríguez venía ganando espacio dentro de la idea futbolística de Hugo Colace. Más allá de un estreno discreto en Mendoza, su movilidad, la intensidad en la presión y la posibilidad de desempeñarse tanto por las bandas como cerrado como segundo delantero lo habían convertido en una alternativa valiosa en ofensiva. La lesión interrumpe ese proceso y obliga al cuerpo técnico a replantear opciones.
El impacto es inmediato. De cara al próximo compromiso ante los santiagueños, Colace deberá definir quién ocupará su lugar en el equipo titular. Las principales alternativas son Franco Nicola y Martín Benítez. El primero ofrece velocidad y desborde, mientras que el segundo aporta mayor tenencia y juego asociado, una elección que puede modificar el perfil ofensivo del equipo.
Sin embargo, la situación abre un interrogante más profundo. La baja de Ruiz Rodríguez vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre si el plantel está completo, especialmente en el ataque. Hasta ahora, desde la dirigencia y el cuerpo técnico se sostuvo que las incorporaciones eran suficientes, pero una lesión —aunque no sea de larga duración— expone la fragilidad en algunas posiciones. No se descarta que este escenario obligue a revisar prioridades o reabrir conversaciones antes del cierre del mercado.
Mientras tanto, el entrenador terminará de ajustar el equipo en la charla técnica, con la intención de sostener la base que jugó en Mendoza, más allá de la baja obligada. El desafío para Atlético es claro: reponerse rápidamente del golpe inicial del torneo y hacerlo sin uno de los jugadores llamados a integrar la rotación ofensiva, en un calendario que exige respuestas inmediatas.




