La madrugada del miércoles se volvió inquietante para cientos de tucumanos que escucharon fuertes explosiones cerca de las 2:30. Los estallidos se sintieron en varios barrios, como Barrio Norte, y provocaron una oleada de mensajes en redes sociales. Muchos vecinos reportaron haber escuchado sirenas de bomberos y expresaron su preocupación ante la falta de información oficial.
Horas después, el jefe de Policía de Tucumán, Joaquín Girvau, aclaró que las detonaciones formaban parte de una práctica del Curso Internacional de Operador Brechero, que se realiza en la Jefatura ubicada en Italia al 2600. Los brecheros son efectivos entrenados para realizar allanamientos mediante el uso de explosivos, herramientas mecánicas o balísticas.
Aunque la explicación oficial buscó llevar tranquilidad, la reacción ciudadana fue crítica. Numerosos comentarios en redes y medios locales cuestionaron el horario elegido para las prácticas, la intensidad de las explosiones y la ausencia de un aviso previo. Algunos usuarios incluso sugirieron que el operativo excedió los límites de lo razonable, comparando el estruendo con explosiones de gran escala.
La falta de comunicación institucional dejó en evidencia un problema recurrente: la desconexión entre operativos de seguridad y el impacto que generan en la vida cotidiana de la población. En este caso, lo que debía ser una práctica controlada terminó convirtiéndose en una madrugada de incertidumbre para toda la ciudad.