La clasificación de Tucumán Central a la final de la Región Norte del Torneo Regional Amateur quedó envuelta en una fuerte polémica luego de que se viralizara una imagen del festejo del plantel durante el regreso en micro desde Salta a Tucumán. Lejos de celebrar únicamente el logro deportivo, la escena generó indignación y una catarata de críticas en redes sociales.
En la fotografía se observa a varios jugadores celebrando la clasificación mientras exhiben lo que aparentan ser armas de fuego, una postal que fue ampliamente repudiada por considerarse inadmisible, irresponsable y totalmente ajena al espíritu del deporte. Para muchos usuarios, el gesto no tuvo nada de festivo y fue interpretado como un mensaje violento y fuera de lugar.
Con el correr de las horas, se conoció un dato clave que aportó algo de contexto al episodio. Según información brindada a Mirá Vos, el arma que aparece en la imagen era de juguete, lo que descartaría la presencia de armas reales durante el traslado del plantel. Sin embargo, esta aclaración no logró desactivar el repudio generalizado.
Las reacciones continuaron multiplicándose. Hinchas, periodistas y actores del fútbol local cuestionaron con dureza el mensaje que transmite la imagen y reclamaron mayor responsabilidad institucional. En ese sentido, muchos remarcaron que no es aceptable exhibir pistolas —reales o de utilería— en un ámbito deportivo, menos aún en un contexto social atravesado por la violencia y la inseguridad.
El episodio también reavivó viejas controversias en torno al club. De un tiempo a esta parte, Tucumán Central se vio involucrado en diversas polémicas, especialmente en partidos decisivos donde surgieron sospechas por fallos arbitrales cuestionados. Si bien esas acusaciones no derivaron en sanciones ni pudieron comprobarse, dejaron un manto de dudas que vuelve a aparecer con este nuevo escándalo.
Otro punto que suele generar comentarios en el ambiente es el alto presupuesto con el que cuenta la institución, considerado por muchos como muy elevado para el fútbol local, un factor que alimenta aún más las suspicacias cada vez que el club queda en el centro de la escena por cuestiones extradeportivas.
Mientras Tucumán Central se prepara para disputar la final regional, el foco vuelve a correrse del campo de juego. El logro deportivo, que debería ser motivo de orgullo, quedó opacado por una conducta que abrió un debate inevitable: ¿todo vale a la hora de festejar? ¿Es inocente una imagen con un arma de juguete o marca un límite que no debería cruzarse? ¿Van armados a jugar los partidos o es solo una provocación fuera de lugar? Preguntas que hoy resuenan fuerte y que el club deberá responder, dentro y fuera de la cancha.




