En una charla relajada y llena de confesiones, Paulo Dybala sorprendió al revelar un detalle íntimo de su vida personal. No se trató de una jugada en la cancha ni de un contrato millonario. El delantero de la Roma confesó que tuvo que vencer una lucha interna contra la ansiedad para poder llegar al altar con Oriana Sabatini: dejar de comerse las uñas.
«Lo hice por mi mujer»
La revelación surgió durante una entrevista con el ex rugbier Agustín Creevy. Ante la pregunta sobre cómo estaban sus manos, «La Joya» fue sincero. Admitió que durante años sufrió de onicofagia, un hábito que se intensificaba con los nervios de los partidos. Sin embargo, una advertencia de Oriana cambió todo: «Si te seguís comiendo las uñas, así no nos podemos casar».
Dybala confesó que la propuesta de matrimonio en la Fontana di Trevi fue el «clic» definitivo. «Dentro mío dije: ‘Es verdad, no puedo llegar con las uñas así a las fotos'», recordó entre risas. Lo más sorprendente es que no utilizó esmaltes amargos ni tratamientos. «Fue mental», aseguró el futbolista, quien desde aquel día no volvió a morderse las uñas.
Una dulce espera con estilo propio
Tras el casamiento celebrado el 20 de julio de 2024, la pareja vive hoy un presente soñado. Actualmente esperan a su primera hija, y Oriana Sabatini no deja de marcar tendencia ni siquiera en la recta final de su embarazo.
Fiel a su estilo disruptivo, la modelo compartió una producción de fotos con una estética gótica/black bride. Lejos de los colores pastel tradicionales, Oriana posó con un velo de tul negro, guantes largos y un look minimalista que resalta su silueta. Las imágenes, capturadas en blanco y negro, rompieron el molde de la clásica «dulce espera» y se volvieron virales en cuestión de minutos.+1
El equilibrio entre el fútbol y la familia
Paulo reconoció que ver partidos por televisión le generaba una ansiedad difícil de controlar, pero la motivación de su familia fue más fuerte. Hoy, el cordobés se muestra más maduro y enfocado tanto en su carrera en Italia como en su nuevo rol de padre. El gesto de dejar un hábito de toda la vida por amor demuestra que, para el campeón del mundo, la felicidad de su hogar es la prioridad absoluta.



