Juan tiene 71 años y Rosa 81. Viven en Atahona, en el departamento Simoca, y atraviesan una situación límite que expone una vez más la crudeza de la pobreza en el interior tucumano. Sin baño, sin cocina y sin condiciones mínimas de habitabilidad, el matrimonio pide ayuda para poder vivir con dignidad.
La historia se conoció esta semana luego de una entrevista en vivo que conmovió a vecinos de toda la provincia. Rosa perdió la vista hace más de diez años y depende casi por completo de Juan para desplazarse y realizar sus actividades cotidianas. A pesar de su edad, él continúa haciendo changas cada vez que surge alguna oportunidad laboral.
Según relató, en ocasiones trabaja para la comuna local, donde recibe alrededor de 10 mil pesos por medio día de trabajo. Ese ingreso, explicó, no alcanza para cubrir necesidades básicas como alimentos, medicamentos o mejoras en la vivienda.
Sin baño ni servicios básicos
La habitación donde viven es pequeña, no tiene ventanas y carece de las condiciones mínimas para una vida digna. No cuentan con baño, cocina ni heladera. Apenas poseen algunos elementos esenciales para subsistir día a día.
En medio de las altas temperaturas del verano, lograron conseguir un ventilador gracias a la solidaridad de vecinos que se acercaron tras conocer su situación. “No pedimos lujos, solo queremos vivir un poquito mejor”, expresó Juan con la voz quebrada.
Promesas que nunca llegaron
El matrimonio contó que tiempo atrás entregaron documentación a un delegado local con la esperanza de recibir algún tipo de ayuda estatal. Sin embargo, aseguran que nunca obtuvieron respuestas. Rosa, entre lágrimas, afirmó que se sintieron ignorados y burlados.
Durante la misma transmisión, un joven relató que había difundido la situación de los abuelos a través de un video y que, tras hacerlo público, fue detenido, un hecho que generó preocupación y repudio entre quienes seguían el caso.
Apoyo solidario y gestiones oficiales
En medio de este escenario, la visita de referentes sociales llevó algo de alivio al matrimonio. Desde el Gran Grupo Tucumán, un espacio solidario que interviene en situaciones de extrema vulnerabilidad, aseguraron que brindarán ayuda si las autoridades no dan una respuesta concreta.
Además, se confirmó que el ministro de Desarrollo Social de la provincia, Federico Masso, tomó contacto para interiorizarse sobre el caso y evaluar posibles soluciones.
Mientras tanto, Juan y Rosa siguen esperando. Su pedido es simple y urgente: una habitación y un baño en condiciones para atravesar con dignidad los años que les quedan juntos.




