El gobernador Osvaldo Jaldo encabezó una conferencia de prensa junto a su gabinete y referentes del sector privado para presentar el balance del fin de semana largo de Carnaval. Con números que calificó como «récord», el mandatario confirmó que la provincia registró un impacto económico de $8 mil millones, consolidando al turismo como una verdadera política de Estado.
Un fin de semana récord en cifras
De acuerdo con los datos del Observatorio Turístico, Tucumán recibió a 67 mil visitantes entre el 14 y el 16 de febrero, alcanzando una ocupación hotelera del 91% en sus principales destinos. El gobernador destacó que estos resultados son el fruto de un trabajo articulado con quienes invierten y generan empleo en la provincia.
«Gracias al esfuerzo del sector privado y al acompañamiento del Gobierno, estamos logrando poner nuevamente a Tucumán como el eje del Norte Argentino», afirmó Jaldo. Además, subrayó que la mejora en la infraestructura, como la inversión en la Ruta Provincial 307 y la recuperación del puente de Santa María, fue determinante para facilitar el acceso a los Valles Calchaquíes.
Seguridad y salud: claves de la gestión
El mandatario hizo especial hincapié en el operativo interministerial desplegado para garantizar la tranquilidad de los turistas. Agradeció la labor de las carteras de Seguridad y Salud, señalando que se reforzaron hospitales y CAPS en zonas estratégicas, además de la disposición de tráileres sanitarios. «Queremos garantizar que el que nos visite no solo venga, sino que se vaya bien y, sobre todo, que vuelva», expresó.
Eventos multitudinarios y desborde económico
Por su parte, la vicepresidenta del Ente Tucumán Turismo, Inés Frías Silva, detalló el éxito de la agenda programada:
- El Cadillal: El «Carnaval de la Familia» congregó a más de 140.000 personas.
- Aguilares: Los corsos reunieron a más de 35.000 personas por día, con gran afluencia de provincias vecinas.
- Amaicha del Valle: La Fiesta de la Pachamama se extendió por cinco noches con plena ocupación.
Frías Silva destacó que la coincidencia con el Día de los Enamorados también impulsó la actividad en ciudades como Famaillá y Monteros, generando un «desborde hacia la economía local» que benefició directamente al comercio y la gastronomía de cada jurisdicción.




