Un nuevo enfoque terapéutico ofrece esperanza a pacientes con cáncer de ovario avanzado y resistente a la quimioterapia convencional, marcando un cambio de paradigma en la oncología femenina.
El cáncer de ovario sigue siendo uno de los tumores ginecológicos más desafiantes: en Argentina se diagnostican aproximadamente 2.200 casos al año, y cerca del 70% llegan en estadios avanzados, cuando la enfermedad ya se diseminó y las posibilidades de curación son limitadas. La dificultad para detectarlo temprano, junto con síntomas iniciales poco específicos como distensión abdominal, dolor pélvico o sensación de saciedad precoz, retrasa el diagnóstico y complica el pronóstico.
Década sin avances, hasta ahora
Durante más de diez años, la cirugía y la quimioterapia fueron los pilares del tratamiento. Sin embargo, una proporción significativa de pacientes desarrolla resistencia a los esquemas basados en platino, lo que redujo las opciones terapéuticas.
El avance reciente se centra en un anticuerpo conjugado a droga, diseñado para reconocer el receptor de folato alfa presente en ciertas células tumorales. Esta molécula actúa como un “caballo de Troya”: ingresa a la célula enferma y libera la quimioterapia directamente allí, aumentando su eficacia y reduciendo el daño a tejidos sanos. Está indicado especialmente para casos avanzados resistentes al platino.
“La ventaja sobre la quimioterapia convencional es que este enfoque permite focalizar el tratamiento en tumores que expresan determinados biomarcadores, optimizando resultados clínicos”, explicó la Dra. Valeria Cáceres, oncóloga del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo.
Resultados prometedores
Ensayos clínicos internacionales muestran mejoras significativas en la sobrevida y el control de la enfermedad en pacientes con cáncer de ovario resistente. Según la Dra. Ana Laura Mendaña, del Instituto Alexander Fleming, “la caracterización genética de los tumores nos permite ofrecer tratamientos personalizados, adaptados a cada paciente”.
El desafío del acceso integral
A pesar del progreso, persisten desafíos: acceso equitativo a diagnóstico molecular, disponibilidad de terapias de última generación y centros especializados. Los expertos destacan la importancia de un abordaje integral, que incluya apoyo nutricional, contención psicológica, acompañamiento social y cuidados paliativos.
“Sin métodos de prevención o detección temprana, la información sigue siendo nuestra herramienta más poderosa”, subrayó María de San Martín, directora ejecutiva de Fundación Donde Quiero Estar, enfatizando que demoras diagnósticas y trabas burocráticas siguen siendo barreras frecuentes.
Este avance terapéutico marca un antes y un después, ofreciendo nuevas esperanzas y transformando el horizonte para muchas pacientes con cáncer de ovario.




