El exmandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, se declaró no culpable ante la justicia de Nueva York en su primera presentación judicial desde su captura y traslado a Estados Unidos, afirmó que es «un hombre decente» y aseveró: «Soy el presidente de Venezuela».
Además, se autodenominó “prisionero de guerra” al salir de la sala del tribunal, tras completar su primera comparecencia judicial en Nueva York por cargos de narcotráfico. La frase, pronunciada en español ante los periodistas, marcó el cierre de una audiencia breve y estrictamente formal, limitada a los pasos iniciales del proceso en su contra.
Durante la audiencia inicial, el tribunal prevé la lectura formal de las acusaciones, la confirmación de identidades y la definición de medidas procesales preliminares, entre ellas la continuidad de la detención. De acuerdo con medios estadounidenses, ambos continuarían privados de libertad sin derecho a fianza mientras avanza el proceso judicial.
La fiscal general Pamela Bondi sostuvo que la operación demandó meses de planificación y se desarrolló bajo el marco legal de Estados Unidos, como parte de una investigación criminal en curso por narcotráfico y delitos conexos.




