La calle argentina dicta una sentencia de muerte que no se detiene. Durante el último año, las autoridades registraron más de 5.000 fallecidos en siniestros viales. De esa cifra, casi 2.000 víctimas conducían una moto. La radiografía del peligro tiene un perfil claro: jóvenes varones de entre 15 y 30 años. Sin embargo, el mapa de esta tragedia hoy es difuso. El Gobierno nacional disolvió áreas clave de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) y ya no existe información oficial consolidada para este 2026.
El vacío de datos y el «Efecto Delivery»
Ante la falta de estadísticas estatales, las asociaciones civiles intentan llenar el hueco informativo. Argentina ocupa hoy el puesto 105 en el ranking mundial de mortalidad vial. Mientras tanto, el patentamiento de motos creció un 34% debido a los bajos costos y la explosión de las apps de reparto. La mayoría de estas unidades carece de sistemas de seguridad avanzada. Además, la transición hacia modelos eléctricos es casi nula, representando apenas el 1% de las ventas totales en el país.
El uso del casco, única barrera contra la muerte, expone una Argentina fragmentada. En la Ciudad de Buenos Aires, los controles estrictos elevaron su uso al 90%. En cambio, en el interior del país, el promedio cae por debajo del 60%. La situación es crítica en el norte argentino, donde la moto funciona como el principal medio de transporte familiar. En muchos municipios, la cifra de cumplimiento se desploma, dejando a miles de conductores totalmente desprotegidos ante cualquier impacto.
«Escapes libres» y el caos del furor desregulador
A la inseguridad vial se suma el desorden urbano y la contaminación sonora. Muchos conductores instalaron la falsa creencia de que la Verificación Técnica Vehicular (VTV) ya no es necesaria tras los recientes decretos nacionales. Este relajamiento multiplicó las «picadas» ilegales y el uso de escapes libres en provincias como Salta y Neuquén. Aunque algunos municipios aplican multas de hasta 85.000 pesos, la falta de una reglamentación nacional uniforme limita el impacto de estas sanciones.
El espejo de Vietnam: ¿Cómo frenar la muerte?
Argentina tiene un espejo donde mirarse para revertir esta tendencia. Vietnam logró reducir su mortalidad vial en un 40% en solo diez años. El país asiático aplicó una «ley de hierro» con multas masivas, incautación de vehículos y suspensión de licencias por miles. El plan vietnamita incluyó carriles exclusivos para motos y una vigilancia implacable sobre el uso del casco. El desafío para nuestro país es urgente: Argentina debe pasar de la norma escrita a la acción directa antes de perder a toda una generación sobre el asfalto.




