La muerte de un soldado de 25 años del Ejército Argentino en Tartagal volvió a generar preocupación por los fallecimientos prematuros dentro de las fuerzas nacionales. El caso expone falta de contención, silencio oficial y ausencia de políticas preventivas por parte del Gobierno nacional.
El joven integraba el Regimiento de Infantería de Monte 28 y fue encontrado sin vida este viernes por la mañana en su domicilio. No se había presentado a trabajar ni había dado aviso, una situación que llamó la atención de sus superiores. Tenía esposa y una hija pequeña.
Efectivos del Ejército acudieron a la vivienda y alertaron a la Policía de Salta, que preservó la escena. Luego intervino la Policía Federal, por tratarse de una fuerza nacional. El fiscal penal Gonzalo Vega quedó a cargo de la investigación, con apoyo del Cuerpo de Investigaciones Fiscales.
Hasta el momento, no se informó la causa de la muerte ni si hubo signos de violencia. La falta de precisiones oficiales volvió a generar cuestionamientos, ya que situaciones similares se repiten en distintos puntos del país.
Una seguidilla que alarma
La muerte en Tartagal no es un hecho aislado. En las últimas semanas se registraron fallecimientos de soldados y gendarmes en Olivos, Quilmes, Corrientes, Santiago del Estero y Mendoza. En varios casos, las causas aún se investigan.
Especialistas y organizaciones advierten que el ajuste del Estado y la reducción de recursos afectan el acompañamiento psicológico y las condiciones laborales dentro de las fuerzas.
Aunque el Ministerio de Defensa anunció medidas vinculadas a la salud mental, no existe una política integral ni respuestas públicas claras frente a esta seguidilla de muertes.
Mientras tanto, las familias esperan explicaciones. Y la preocupación crece dentro y fuera de los cuarteles.




