El Instituto de Maternidad Nuestra Señora de las Mercedes fue el escenario de una batalla por la vida que mantuvo en vilo a los médicos tucumanos durante meses. Mariana Moyano, una paciente con un diagnóstico de altísimo riesgo, logró lo que parecía imposible: llevar adelante un embarazo complejo y dar a luz a su hija, Clara, gracias a un operativo sanitario sin precedentes coordinado por el Ministerio de Salud Pública de la provincia.
Mariana padece el síndrome de Marfan, una condición que le generó una dilatación crítica en la aorta. Médicamente, su embarazo estaba contraindicado: el riesgo de una ruptura del aneurisma era una amenaza fatal latente en cada semana de gestación.
Confianza ciega en la salud pública
A pesar de contar con otras opciones, Mariana y su pareja, Diego Giraudo, eligieron la Maternidad pública. «Desde la primera consulta me derivaron al área de alto riesgo. Sabíamos que era un cuadro delicado, pero nos sentimos contenidos en todo momento», relató Mariana, emocionada tras recibir el alta.
Ante la complejidad, el sistema de salud —bajo la gestión del doctor Luis Medina Ruiz y con el respaldo del gobernador Osvaldo Jaldo— activó un protocolo interdisciplinario. Una junta médica compuesta por cardiólogos, obstetras, pediatras y especialistas en salud mental monitoreó a la paciente semanalmente.
«Mi doctora me dijo que me iba a acompañar y así fue. Los controles eran constantes y la articulación con el Hospital Centro de Salud para los estudios cardíacos fue inmediata», destacó la madre.
Un nacimiento programado y el alivio final
El equipo liderado por la doctora Gabriela Castro, especialista en embarazos de alto riesgo, decidió programar el parto para la semana 33. Clara nació prematura y pasó tres semanas entre la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales y el área de Prematuros, recibiendo monitoreo constante.
«Verla con tantos cables asusta, pero sabíamos que era el mejor lugar donde podía estar», recordó Diego. La doctora Castro, por su parte, confesó que el alivio real llegó recién después del puerperio: «Fue una carga de responsabilidad enorme por el riesgo de vida de la madre, pero verla hoy con su bebé en brazos es una satisfacción inmensa».
«La salud pública les salvó la vida»
Hoy, con Clara en casa y bajo seguimiento de lactancia, la familia Giraudo-Moyano no duda en su mensaje hacia la comunidad. «La salud pública le salvó la vida a mi mujer y a mi hija. Siempre vamos a defenderla», sentenció Diego.
Este caso reafirma la capacidad técnica y humana de los hospitales públicos de Tucumán, posicionando a la provincia como un referente en medicina de alta complejidad y cuidado materno-infantil.




