Una fuerte e inesperada tormenta transformó este martes varias calles de San Miguel de Tucumán en verdaderos ríos urbanos y provocó complicaciones en el tránsito y en la vida cotidiana de miles de vecinos. Sin embargo, en medio del caos climático, una escena particular llamó la atención de todos y rápidamente recorrió las redes sociales.
El protagonista fue un trabajador de una gomería ubicada en una de las zonas afectadas por el anegamiento. En un video grabado por amigos y compañeros, se lo puede ver en ropa interior arrojándose sin dudar a una avenida completamente cubierta por el agua. El hombre flotó durante varios segundos, dejándose llevar por la corriente como si se tratara de una pileta, mientras quienes lo filmaban no podían contener la risa.
Al finalizar la escena, se escucha al protagonista decir con humor: “¡No te bajé!”, una frase que se volvió parte del fenómeno viral y que reflejó el tono con el que decidió tomarse la situación, a pesar del contexto adverso.
El video fue compartido cientos de veces en redes sociales y generó todo tipo de reacciones. Muchos usuarios destacaron la actitud descontracturada del hombre y hablaron de la “tucumanidad al palo”, una forma de describir la capacidad de convertir incluso una situación complicada en un momento de humor. Otros, en cambio, advirtieron sobre los riesgos de meterse en calles inundadas, donde pueden existir pozos, cables sueltos o fuertes corrientes.
La tormenta provocó anegamientos en distintos barrios de la capital tucumana, con calles intransitables, autos varados y demoras en el transporte público. En algunos sectores, el agua superó el nivel de las veredas y obligó a vecinos y comerciantes a tomar precauciones para evitar daños en viviendas y locales.
Mientras los equipos municipales trabajaban para drenar el agua y restablecer la circulación, la escena del hombre flotando en plena avenida se convirtió en una de las imágenes más comentadas de la jornada, reflejando una mezcla de improvisación, humor y resiliencia frente al impacto del temporal.




