A sus 28 años y en la plenitud de su carrera, Max Verstappen volvió a sacudir el mundo de la Fórmula 1. El piloto de Red Bull Racing lanzó duras críticas contra la FIA por los cambios reglamentarios en motores y monoplazas implementados para esta temporada, asegurando que estas decisiones lo empujan a considerar un retiro mucho más temprano de lo que muchos esperaban.
En una reciente entrevista para el podcast «Up To Speed», el neerlandés confesó que su trayectoria está «definitivamente más cerca del final». Para Max, las exigencias técnicas de la nueva era de la categoría no son un incentivo, sino un obstáculo: «Diría que estas nuevas regulaciones no ayudan a extender mi carrera, pero no importa. Estoy contento con mi trayectoria y fácilmente puedo dejarla atrás», sentenció.
El valor del tiempo por sobre los récords
A diferencia de otros pilotos que buscan perpetuarse en la categoría, Verstappen fue tajante sobre sus prioridades. Para el tricampeón, la ambición estadística no compensa el sacrificio personal.
- Prioridad familiar: «¿A quién le importa si ganas cuatro o diez títulos cuando tengas 60 o 70 años? Prefiero pasar tiempo con mi familia», reflexionó.
- Equilibrio de vida: Tras una reciente experiencia esquiando con sus afectos, Max aseguró que no quiere pasar «25 años conduciendo un coche» y que desea «apreciar lo que hay allí fuera».
- Otros proyectos: Descartó seguir los pasos de su padre en el rally por considerarlo demasiado riesgoso, pero confirmó que tiene otros planes fuera del Gran Circo.
El horizonte: 2028 es la fecha clave
A pesar de su evidente desgaste con el manejo institucional de la F1, Verstappen llevó algo de tranquilidad a sus seguidores respecto al corto plazo. El piloto planea cumplir su contrato actual: «El plan es seguir aquí hasta 2028, y no planeo cambiar de equipo».
Sin embargo, el interrogante queda abierto para lo que suceda después de ese año. Con un Red Bull que ha sido su casa desde el inicio, el neerlandés dejó claro que su permanencia en el automovilismo de elite no es una cuestión de dinero ni de ego, sino de motivación; una motivación que las nuevas reglas parecen estar apagando.




