El viernes por la mañana, en la localidad de Esquina, Tucumán, un policía fue denunciado por matar de un disparo a un perro de raza Pampa Argentino y amenazar a los propietarios del animal. El hecho ocurrió cuando Black, el can, se escapó del campo de Juan Cuevas, productor local, y se dirigió a la casa del efectivo. Según la denuncia, el policía utilizó su arma reglamentaria para dispararle y luego intimidó a la familia al descubrir que había sido filmado.
La víctima fue Black, un ejemplar de Pampa Argentino, raza conocida por su fuerza y lealtad. El abogado de la familia, Javier Lobo Aragón, aseguró que llevarán el caso hasta las últimas instancias judiciales. “No se puede permitir que una persona con poder y un arma actúe de esta manera”, afirmó.
Organizaciones defensoras de los animales y especialistas en derecho animal se manifestaron en contra del accionar del policía. Viviana Tolaba, referente del movimiento animalista, expresó: “Es inadmisible que alguien que debe proteger, asesine a un ser sintiente. El maltrato animal es un delito”.
Por otro lado, Vanesa Zanacchi, abogada especializada en derecho animal, recordó que “la violencia contra los animales y la violencia social están más conectadas de lo que creemos”. La preocupación se centra en el hecho de que el agresor pertenece a la fuerza de seguridad, lo que agrava la situación.
El Ministerio de Seguridad de Tucumán informó que está al tanto del caso y que se iniciará una investigación sumaria contra el policía denunciado. Además, se comprometieron a colaborar con la Justicia en la causa penal.
El abogado Lobo Aragón adelantó que solicitará medidas de protección para los denunciantes, quienes temen represalias. “Tenemos pruebas suficientes para que se formulen cargos por el asesinato de Black y por las amenazas”, sostuvo.
Black pertenecía a una raza nacida en Córdoba en 1987, producto de la cruza entre un Staffordshire Terrier Americano y un Dogo Argentino. Los Pampa Argentinos son conocidos por su musculatura, fuerza y temperamento dócil. Son animales extremadamente leales, ideales como guardianes y compañeros familiares.
Este caso no solo expone un acto de violencia, sino que también abre el debate sobre el trato que reciben los animales en manos de quienes deberían protegerlos. La Justicia tiene ahora la responsabilidad de actuar con firmeza.