Tucumán atravesó una madrugada complicada. Bajo una alerta amarilla emitida por el Servicio Meteorológico Nacional, la provincia sufrió intensas precipitaciones y ráfagas de viento que se descargaron con fuerza entre las 03:00 y las 05:00 de este viernes 27 de febrero de 2026. El fenómeno meteorológico dejó un saldo de calles anegadas, árboles caídos y cortes en el suministro eléctrico en diversos puntos del territorio.
El impacto en el Gran San Miguel y alrededores
Las redes sociales y los reportes de los vecinos dieron cuenta de la magnitud del aguacero en cuestión de minutos. En Capital, Las Talitas, Tafí Viejo, Yerba Buena, Famaillá y Lules, las arterias se vieron desbordadas, convirtiéndose en verdaderos ríos que dificultaron la circulación normal. En Famaillá, la situación se vio agravada por la caída de ejemplares arbóreos que obstruyeron la vía pública, requiriendo la intervención de cuadrillas municipales.
La situación crítica en Alberdi
Hacia el sur de la provincia, el temporal golpeó con mayor dureza en Juan Bautista Alberdi. En el barrio El Peral, cercano a la zona del Automóvil Club, el desborde de una acequia provocó el ingreso de agua en varios domicilios.
Según los testimonios de los vecinos damnificados, el colapso del sistema de drenaje se debió a la acumulación de basura, la cual actuó como un tapón, impidiendo el escurrimiento y haciendo que el agua avanzara rápidamente hacia el interior de las viviendas.
Monitoreo oficial
Ramón Imbert, director de Defensa Civil, indicó que, por instrucciones precisas del gobernador Osvaldo Jaldo, se mantiene un monitoreo constante en todas las zonas afectadas. «Si bien había una alerta vigente, el pico de intensidad se registró esta madrugada. Hasta el momento no se reportaron casos que hayan afectado a personas», informó el funcionario.
Como medida preventiva ante el volumen de lluvia acumulada, las autoridades confirmaron un aumento en la erogación del Dique Celestino Gelsi, en la zona de El Cadillal. Las cuadrillas de emergencia continúan trabajando en las zonas más críticas para despejar ramas y asistir en la reposición de los servicios afectados por la tormenta.



