Argentina cuenta con una nueva actualización de la Lista Roja de mamíferos amenazados, un trabajo clave que advierte sobre el delicado estado de conservación de numerosas especies nativas y señala a las regiones más comprometidas del país. El relevamiento fue realizado por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (Sarem) y contó con la participación de más de 450 especialistas.
“Muchas de las especies que ingresan a categorías de amenaza son poco visibles para el público general, pero enfrentan riesgos elevados”, explicó el investigador del Conicet Javier Pereira, coordinador general de la Categorización del Estado de Conservación de los Mamíferos de Argentina 2025.
El nuevo listado amplía el diagnóstico elaborado en 2019, cuando se estableció por primera vez una Lista Roja nacional siguiendo los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En aquel entonces se evaluaron 395 especies; hoy la cifra asciende a 417 mamíferos nativos.
El trabajo, que Pereira definió como “titánico”, reunió a científicos, técnicos, gestores, guardaparques y naturalistas de todo el país, y permitió mejorar la precisión de los datos disponibles. Según los especialistas, esta mayor calidad de información deja en evidencia que muchas especies continúan enfrentando presiones severas.
Cómo se define qué especies están amenazadas
La categorización de los mamíferos en los grupos “vulnerable”, “en peligro” y “en peligro crítico” se basa en distintos criterios, entre ellos la reducción de ejemplares en los últimos diez años o en tres generaciones, y las causas de esas pérdidas.
Factores como el avance de la frontera agropecuaria, la deforestación, la urbanización, los incendios y la caza impactan de manera directa en los hábitats naturales y reducen las posibilidades de supervivencia de muchas especies.
Si bien los autores del informe aclararon que aún es temprano para afirmar si hay más o menos especies en peligro que en la evaluación anterior, destacaron que contar con más datos —aunque implique recategorizar animales en situaciones más críticas— es fundamental para diseñar políticas públicas de conservación más eficaces.
“Esta herramienta es útil en la medida en que se actualiza. Las amenazas, la información disponible y el contexto ambiental cambian constantemente”, señaló Pereira.
Nuevas especies que ingresan a categorías de amenaza
Uno de los aspectos más relevantes de esta actualización fue la evaluación del impacto de las especies exóticas introducidas en el país. “Por primera vez se utilizó un protocolo internacional de la UICN para clasificar la magnitud de los daños que causan las especies invasoras a la biodiversidad nativa”, explicó el investigador.
En cuanto a las recategorizaciones, Pereira indicó que muchas especies cambiaron de estado debido a la incorporación de nueva información o ajustes metodológicos. “Estos cambios se consideran ‘no genuinos’ porque no reflejan necesariamente un empeoramiento real en el terreno, sino una evaluación más precisa”, aclaró.
Entre las especies que incrementaron su grado de amenaza se destacan varios felinos silvestres pequeños, como el gato huiña de los bosques patagónicos, el gato tirica de las Yungas y distintas especies del complejo conocido como gato del pajonal.
También figuran nuevos mamíferos amenazados de otros grupos, como el chinchillón anaranjado de la Patagonia, el falso vampiro orejón del norte argentino y varias especies de tuco-tucos, roedores cavadores con distribución geográfica muy restringida.
“La mayoría de estas especies existen únicamente en la Argentina, por lo que su pérdida implicaría su extinción a nivel global”, advirtió Pereira.
Especies que mejoraron su situación
La actualización también arrojó algunas noticias alentadoras. El ciervo de los pantanos, declarado monumento natural en varias provincias, pasó de la categoría “vulnerable” a “casi amenazado”. Además, el oso melero, el hurón mayor y el huroncito patagónico dejaron de figurar como “casi amenazados” y ahora se ubican en “preocupación menor”.
No obstante, los especialistas aclararon que estas mejoras no siempre responden a una recuperación poblacional, sino a una mejor información disponible y a ajustes en los criterios de evaluación.
Las regiones más comprometidas
Según el relevamiento, existe una alta concentración de mamíferos amenazados en regiones como el Gran Chaco, el Bosque Atlántico —que en Argentina incluye a la selva misionera—, los pastizales pampeanos y sectores de la Patagonia, especialmente en el centro-oeste.
“Son regiones que combinan una gran biodiversidad con fuertes transformaciones recientes en el uso del suelo, lo que las convierte en áreas prioritarias para la conservación”, concluyó Pereira.










