La causa por el asesinato de Érika Antonella Álvarez registró este jueves un avance determinante con la imputación de Felipe “El Militar” Sosa como presunto autor del homicidio y el dictado de seis meses de prisión preventiva. La medida fue dispuesta tras una extensa audiencia que se prolongó por más de cinco horas, en la que se expusieron pruebas y testimonios que permitieron reconstruir las últimas horas de la joven de 25 años, quien fue golpeada hasta la muerte y luego abandonada en un basural de Manantial Sur.
Durante la audiencia, el Ministerio Público Fiscal detalló cómo Sosa pasó a ocupar el centro de la investigación. Su nombre surgió a partir de la declaración de Milena Álvarez, hermana de la víctima, quien relató que Érika mantenía encuentros frecuentes con un hombre al que conocía como “El Militar”. Según su testimonio, esas reuniones se realizaban de manera esporádica en una vivienda de Yerba Buena, donde —de acuerdo a lo que la propia joven le había contado— se desarrollaban fiestas electrónicas con consumo de estupefacientes, circulación de armas y presencia de personas de alto poder económico.
Uno de los datos considerados clave fue aportado por la familia de la víctima. El auxiliar de fiscal Guillermo Giordano explicó que Érika no tenía datos móviles en su celular y sólo podía conectarse a internet mediante redes wifi. Por ese motivo, en varias ocasiones pidió a su hermana que solicitara viajes a través de aplicaciones de transporte para dirigirse al domicilio de Sosa, dirección que quedó registrada en el teléfono de Milena.
La investigación avanzó aún más cuando los hermanos recordaron que Érika tenía una cuenta personal de Netflix. A partir de allí, lograron acceder a su cuenta de Google asociada al celular —dispositivo que todavía no fue encontrado— y utilizar la función de geolocalización. Así se estableció que la última conexión de la joven fue el 7 de enero a las 3.12, con una ubicación que coincidía con el domicilio del imputado. Ese dato dio lugar a un rastreo digital más amplio y a una serie de allanamientos en inmuebles vinculados a Sosa.
En uno de esos procedimientos, realizado en una vivienda de calle Santo Domingo al 1.100, los investigadores secuestraron un chaleco balístico, una pistolera, una balanza de precisión, municiones, sogas negras y objetos envueltos con cinta de embalar, similares a los utilizados para cubrir el cuerpo de la víctima. Además, se halló un comprobante de extracción bancaria por ocho millones de pesos, fechado el 8 de enero de 2026. En otro domicilio, la ex esposa del acusado indicó que Sosa ya no residía allí y que había viajado a Buenos Aires. La pesquisa permitió determinar que el mismo día en que fue encontrado el cuerpo de Érika, el sospechoso había comprado una motocicleta de alta gama, lo que derivó en un operativo conjunto con fuerzas bonaerenses para concretar su detención.
Con este cúmulo de pruebas, el fiscal de Homicidios de Feria, Carlos Picón, junto a Giordano, imputó a Sosa por homicidio simple y solicitó la prisión preventiva. En su exposición, remarcaron la extrema violencia del hecho y señalaron un contexto de marcada desigualdad entre la víctima y el acusado, quien contaría con formación militar. El querellante Carlos Garmendia acompañó el pedido y advirtió que la imputación podría ampliarse conforme avance la causa.
La defensa, integrada por Marcelo Cosiansi, Rubén Flores, Isaías Díaz Romero y Sergio Díaz Juárez, rechazó la acusación y cuestionó la detención. Plantearon que existen otras líneas investigativas que no habrían sido profundizadas, como la de una ex pareja denunciada por violencia de género o la de un presunto narcotraficante extranjero mencionado en testimonios. También objetaron la exposición pública del caso y la forma en que se realizó el traslado del imputado.
Finalmente, tras un cuarto intermedio, el juez Bernardo L’Erario Babot resolvió hacer lugar al pedido del Ministerio Público Fiscal y ordenó la prisión preventiva por seis meses. La investigación continuará en curso con el objetivo de esclarecer el móvil del crimen y determinar si hubo otros responsables involucrados.




