En medio de los festejos del Carnaval y tras su reelección como Pachamama 2026, María Eva Pastrana advirtió sobre una profunda crisis institucional en Amaicha del Valle. La dirigente denunció un conflicto de legitimidad dentro de la comunidad indígena y acusó al delegado comunal, Paul Caillou, de autoproclamarse cacique sin respetar los mecanismos previstos por la Constitución interna.
“Aquí en Amaicha todo se está prendiendo fuego”, expresó Pastrana, al describir una disputa que —según afirmó— pone en riesgo la armonía comunitaria y la continuidad de las tradiciones ancestrales.
Dos conducciones en disputa
Pastrana sostuvo que el único cacique legítimo es Horacio Díaz, a quien reconoce como elegido por el pueblo conforme a las normas comunitarias. En contraposición, señaló que Caillou organizó una asamblea paralela un día antes de la elección oficial del 25 de mayo y se proclamó autoridad en el predio de la Pachamama.
Desde entonces, aseguró, conviven dos estructuras de conducción: una respaldada por la comunidad indígena y otra impulsada por el delegado comunal, que cuenta con su propio Consejo de Ancianos y su propia Pachamama, Olga Pastrana.
La dirigente también recordó que Caillou había sido suspendido por un año por el anterior gobierno indígena por “faltas de respeto”, y que tras esa sanción avanzó con una proclamación paralela. Incluso, indicó que durante la jornada festiva existió la posibilidad de que asumieran dos Pachamamas en simultáneo. “Iban a ser dos, pero parece que las autoridades del Estado frenaron eso para que no hubiera violencia”, explicó.
El conflicto llegó a la Justicia
Según el relato de Pastrana, la disputa escaló al plano judicial en Monteros, donde —afirmó— el delegado denunció al cacique Díaz. “La comunidad indígena está denunciada y enjuiciada por el delegado comunal”, sostuvo.
La reelección de Pastrana, poco habitual en una tradición que suele renovar el cargo cada año, fue justificada por el contexto de crisis. “La Pachamama se debe a la comunidad indígena u originaria, y esta vez me tocó a mí porque la comunidad no está pasando por momentos gratos ni de armonía con nuestro gobierno del Estado”, explicó.
Llamado al diálogo
La entrevista se realizó en la oficina del cacique, luego de la ceremonia de asunción, mientras afuera continuaban las comparsas y coplas del Carnaval. En ese marco festivo, la dirigente planteó una disputa que, según sus palabras, trasciende lo simbólico y definirá no solo quién ejerce la autoridad, sino también el modo en que se gobierna una comunidad que reivindica su identidad ancestral.
Pese al escenario de tensión, Pastrana llamó a la reflexión y al diálogo. “Tendríamos que tener valentía y dejar el orgullo y la soberbia. Si nos sentamos a conversar, no sería difícil solucionar esto”, concluyó.




