El Centro Judicial Monteros fue escenario este martes de una jornada cargada de dolor e indignación. Dio inicio el juicio oral y público contra seis hermanos de apellido Brandán, acusados de protagonizar un ataque feroz que terminó con la vida de un nene de apenas tres años en la ciudad de Famaillá. El hecho, ocurrido el 19 de diciembre de 2024, fue calificado por el Ministerio Público Fiscal como la «crónica de una violencia anunciada».
El principal imputado es César Luis «Tati» Brandán (22), señalado como quien lanzó la piedra tipo adoquín que impactó en el abdomen del menor, provocándole un estallido hepático irreversible. Junto a él, sus hermanas Patricia, Brenda, Verónica, Débora y María Celeste enfrentan cargos por tentativa de homicidio y desobediencia judicial, ya que sobre ellas pesaba una restricción de acercamiento que decidieron ignorar para desatar el ataque.
Un relato desgarrador: «No murió por un infortunio del destino»
El auxiliar de fiscal, César Larry, abrió el debate con un alegato que conmovió a los presentes. «‘Mamá’, esa fue la última palabra que pronunció el niño. Un susurro de dolor antes de perder la vida», expresó. Según la acusación, los Brandán no solo violaron una orden judicial, sino que trasladaron un conflicto familiar previo hasta la casa de las víctimas, convirtiendo el pasaje Chubut del barrio Nueva Baviera en una zona de guerra.
La fiscalía solicitó una pena de 20 años de prisión para «Tati» Brandán y 8 años para cada una de sus cinco hermanas. Durante la primera jornada, la madre del niño prestó testimonio mientras se proyectaban videos de cámaras de seguridad que registraron el momento exacto de la lluvia de piedras y el caos que derivó en la tragedia.
El origen del conflicto: una restricción ignorada
Todo comenzó por una medida de protección. Un hermano de los acusados tenía prohibido acercarse a su ex pareja (integrante de la familia Córdoba). Sin embargo, lejos de acatar la ley, el clan Brandán inició una escalada de hostigamiento.
El día del crimen, tras un primer cruce en un semáforo de la Ruta 38, las hermanas Brandán se presentaron en el domicilio de las víctimas para arrojar proyectiles. Minutos después, apareció César Luis, quien —según la teoría del caso— lanzó los adoquines con la intención de matar. Una de esas piedras impactó en el cuerpo del pequeño F.G.N., quien falleció horas después en el hospital.
El Tribunal y los próximos pasos
El juicio, presidido por el juez Marcos Núñez Campero, junto a Fabián Rojas y Cristian Velázquez, tiene previsto extenderse hasta el viernes 13 de febrero. En los próximos días continuará la recepción de pruebas y testimonios claves para determinar la responsabilidad de cada uno de los hermanos en este ataque que dejó a una familia de Famaillá destrozada y a una comunidad exigiendo justicia efectiva.




