Este miércoles 4 de febrero comenzó el juicio oral contra Rolando Rodolfo Alvarado (42), alias “Roly”, por el violento asesinato de Antonio Tiburcio Soria. La Unidad Especializada de Homicidios II, bajo la dirección de Carlos Sale, solicitó formalmente una pena de 15 años de prisión para el acusado, quien ya contaba con antecedentes por un homicidio previo.
El caso, que conmocionó al sur de la capital tucumana, tiene una reconstrucción cinematográfica y brutal. Según la fiscalía, el 8 de febrero de 2025, Alvarado llegó a una vivienda de la calle Entre Ríos al 3800 montando un caballo. Desde el animal, comenzó a insultar a los presentes hasta que Soria salió a enfrentarlo, iniciando una discusión que terminaría en tragedia.
Un ataque a sangre fría desde el caballo
La auxiliar de fiscal, Luz Becerra, detalló que Alvarado descendió de su caballo para ejecutar el ataque. Tras un primer disparo intimidatorio al suelo, el imputado apuntó directamente contra Soria, efectuando dos disparos más que impactaron en el brazo y en el abdomen de la víctima.
Luego de herir de gravedad a su vecino, el jinete volvió a subir al animal y escapó del lugar realizando más disparos al aire. Antonio Soria fue trasladado de urgencia al Hospital Padilla, donde agonizó durante casi dos meses. Su fallecimiento se produjo el 4 de abril debido a una sepsis generalizada provocada por el proyectil que quedó alojado en su zona abdominal.
Pruebas balísticas y antecedentes
Durante la primera jornada del debate, la fiscalía presentó pruebas contundentes contra Alvarado. En la escena del crimen se secuestró una vaina servida calibre 9 mm, la cual coincide plenamente con el proyectil extraído del cuerpo de Soria. Además, se hizo especial énfasis en que «Roly» es un reincidente, ya que posee una condena anterior dictada por la Sala VI.
El tribunal, presidido por la jueza Eliana Moreira, escuchará en los próximos días las declaraciones de los testigos presenciales que sindican al jinete como el único autor de los disparos. La defensa buscará cuestionar el nexo causal entre la herida y la infección posterior, mientras que la fiscalía sostiene que el desenlace fatal fue consecuencia directa del ataque armado.




