A pocos días del inicio de las sesiones extraordinarias, el gobernador Osvaldo Jaldo movió sus fichas en el tablero nacional. En una reunión clave en Casa de Gobierno, recibió a los diputados nacionales Gladys Medina y Javier Noguera para unificar criterios. La orden del mandatario fue tajante: no habrá decisiones apresuradas sobre la reforma laboral hasta que no se analice «letra por letra» el impacto que tendrá en los trabajadores tucumanos.
El Bloque Independencia, en modo análisis
La diputada Gladys Medina fue la encargada de transmitir el clima del encuentro. Según explicó, el bloque que responde a Jaldo se encuentra en una etapa de estudio profundo junto a sus asesores. El objetivo es desmenuzar cada punto de las iniciativas que ingresarán por el Senado a partir del 2 de febrero, antes de que el debate aterrice en la Cámara Baja.
«Es un tema que tiene en vilo a los argentinos», reconoció Medina, quien evitó adelantar si los parlamentarios tucumanos acompañarán o rechazarán la reforma. Por ahora, el espacio se mantiene en una posición de expectativa, esperando ver qué modificaciones sufre el texto en la Cámara Alta antes de fijar una postura definitiva.
La prioridad: proteger los intereses locales
Más allá de la agenda nacional, Jaldo bajó una línea clara para sus representantes en Buenos Aires. El Gobernador pidió que el análisis de los proyectos no sea solo político, sino estrictamente técnico. La prioridad absoluta es que ninguna de las leyes que se traten en las próximas semanas termine afectando las arcas provinciales o los derechos de los trabajadores locales.
Con este movimiento, Tucumán se posiciona nuevamente como una pieza clave en las negociaciones del Congreso. El Bloque Independencia, integrado también por Elia Fernández de Mansilla, será determinante en el recinto, y el mensaje enviado hoy desde el despacho de Jaldo deja en claro que el apoyo de la provincia no será un cheque en blanco.




