La Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (Ufima) inició un expediente para determinar qué ocurrió con las crías de la yaguareté conocida como “Pará”, trasladada el 16 de octubre al parque provincial Esmeralda por decisión del Ministerio de Ecología de Misiones.
Un operativo en medio de la presión social
El procedimiento se realizó luego de que la presencia de Pará generara preocupación entre vecinos de Puerto Iguazú. Según datos de la Subcomisión Selva Paranaense, el animal había depredado más de 50 perros y fue registrado por cámaras dentro de una vivienda, imágenes que se viralizaron rápidamente en redes sociales.
En ese contexto, las autoridades planificaron su traslado. Sin embargo, durante el operativo, científicos del Proyecto Yaguareté-Conicet, la Fundación Félix de Azara y Parques Nacionales localizaron a la hembra junto a dos cachorros de menos de dos meses de edad, un dato que modificó el escenario inicial.
Pese a la complejidad que implicaba mover a una madre con crías tan pequeñas, el traslado se concretó.
Las crías, sin rastros
Una vez en el parque provincial Esmeralda, Pará se alejó del sitio y los cachorros no volvieron a ser vistos. Desde entonces, no hay registros oficiales que den cuenta de su paradero, lo que encendió las alarmas sobre un posible fallecimiento.
La falta de información formal motivó la intervención de la Ufima, que comenzó a reunir informes técnicos de distintos organismos especializados para esclarecer lo ocurrido.
Cuestionamientos técnicos y advertencias previas
Antes del traslado, expertos del Proyecto Yaguareté, Red Yaguareté y Fundación Vida Silvestre habían advertido que mover a una hembra con crías tan pequeñas implicaba altos niveles de estrés y riesgo, y que debía tratarse de una medida extrema.
El director de Red Yaguareté, Nicolás Lodeiro, calificó la decisión como “una grave improvisación” y sostuvo que podría haber puesto en peligro la vida de los cachorros.
También surgieron cuestionamientos sobre el destino elegido. Algunos especialistas recordaron que inicialmente se había propuesto el Parque Nacional Iberá, en Corrientes, y señalaron que el parque Esmeralda no era la opción más adecuada.
Hasta el momento, el Ministerio de Ecología de Misiones no brindó explicaciones públicas sobre los criterios que llevaron a seleccionar ese destino.
Un anuncio paralelo
En medio de la polémica, el ministro de Ecología, Martín Recaman, anunció una inversión de 40 millones de pesos para un plan de desarrollo urbano sustentable en la zona de Las 2000 hectáreas, financiado con fondos de la Ley de Bosques Nativos. Sin embargo, no se detallaron medidas específicas vinculadas a la protección de la fauna en el parque Esmeralda.
Mientras avanza la investigación judicial, el caso volvió a poner en debate el manejo de conflictos entre fauna silvestre y comunidades urbanas, y el delicado equilibrio entre conservación y presión social en una provincia que alberga a una de las especies más amenazadas del país.




