La suba de precios en la canasta básica no se detiene a pesar de la estabilidad cambiaria. Según el último informe de la consultora LCG, la inflación en el rubro de alimentos y bebidas se aceleró notablemente. En consecuencia, el sector cerró febrero con un incremento acumulado del 4,2%.
Este salto representa una aceleración de 0,8 puntos respecto al promedio de las semanas previas. Es importante destacar que el aumento ocurrió aun con una cuarta semana que marcó un 0% de variación. Por lo tanto, el número final se explica por la fuerte inercia registrada durante la primera quincena del mes.
Carnes y panificados: los motores del aumento
El informe desglosa cuáles fueron los productos que más presionaron el bolsillo. En primer lugar, la carne sigue siendo un factor crítico. Aunque en los últimos días mostró una leve caída tras cuatro meses de subas, su peso en el índice total sigue siendo determinante.
Los rubros con mayores subas en febrero fueron:
- Bebidas e infusiones: 6,1%.
- Panificación, cereales y pastas: 5,7%.
- Carnes: 5,2% (este rubro aportó un 1,62% al total del índice).
Mayor volatilidad en las estanterías
Por otro lado, la consultora detectó una reducción de productos con precios estáticos. Esto significa que hubo un movimiento constante en las etiquetas de los supermercados. Además, se incrementó tanto la cantidad de artículos que subieron como los que reflejaron bajas puntuales.
En conclusión, la dinámica de precios en alimentos sigue siendo inestable. Por esta razón, el monitoreo semanal se vuelve clave para entender el comportamiento del consumo masivo en este inicio de año.




