El Índice Big Mac utiliza un producto global idéntico para comparar el poder adquisitivo entre países. En la Argentina, el sándwich cuesta actualmente unos $8.000, mientras que en Estados Unidos su valor es de u$s6,12.
Si comparamos estos precios con el tipo de cambio oficial de $1.445,76, el resultado técnico indica que el peso está subvaluado en un 9,6%. Esto significa que, en términos puramente cambiarios, el dólar oficial debería ser un poco más bajo para igualar los precios. Sin embargo, esta es solo una parte de la historia.
La versión «gourmet»: el peso sigue sobrevaluado por ingresos
Cuando el análisis se ajusta por el nivel de ingresos (PBI per cápita), la realidad cambia drásticamente. En esta medición, conocida como el índice ajustado, el peso argentino aparece sobrevaluado en un 19,8%.
Esto significa que, aunque la moneda parezca «barata» frente al dólar oficial, el Big Mac sigue siendo extremadamente caro en relación con lo que ganan los argentinos. En otras palabras, el costo de los bienes en el país no se condice con el nivel de desarrollo de su economía ni con los salarios locales.
Argentina en el mapa global de precios
El informe de The Economist también destaca cómo se ubica la región frente a las potencias mundiales:
- Los extremos: El franco suizo y el peso uruguayo lideran el podio de las monedas más caras del mundo.
- Las oportunidades: En el otro extremo, el yen japonés está subvaluado en un 50,5%; allí, un Big Mac cuesta apenas u$s3.
- El contexto regional: El peso chileno y el real brasileño también aparecen subvaluados (11,4% y 27,3% respectivamente), lo que refuerza la percepción de que Argentina es un destino caro para sus vecinos.




