El fuego en la Patagonia no da tregua y la situación es crítica. En las últimas semanas, las llamas consumieron 223 mil hectáreas en toda la región, de las cuales 45 mil pertenecen a Chubut. Los gobernadores patagónicos se reunieron este martes para evaluar los daños y exigir al Gobierno Nacional recursos extraordinarios para combatir el avance del fuego.
El fuego acecha a Cholila y Esquel
Más de 600 brigadistas, entre estatales y voluntarios, luchan contra tres focos activos de gran magnitud. El incendio más preocupante se encuentra a menos de dos kilómetros del ejido urbano de Cholila. El fuego avanza por las laderas superiores y los campos linderos ya fueron arrasados por las llamas. Además, otro frente continúa su dirección hacia la ciudad de Esquel, ubicada a unos 24 kilómetros de los focos principales.
La rotación del viento es el mayor inconveniente para los equipos de rescate. Los brigadistas analizan la situación minuto a minuto, mientras los vecinos de poblados como Villa El Blanco intentan salvar sus casas desmalezando y mojando las estructuras. La crisis se agrava por la falta de suministro de agua en las zonas más afectadas, lo que dificulta tanto las tareas de extinción como el consumo humano.

Los gobernadores exigen la Ley de Emergencia Ígnea
Ante la magnitud del desastre, los mandatarios de Chubut, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Santa Cruz elevaron un pedido urgente al Congreso Nacional. El objetivo es que se trate de inmediato la Ley de Emergencia Ígnea. Esta normativa permitiría destrabar fondos, agilizar la llegada de medios aéreos y fortalecer la colaboración entre Nación y las provincias sin trabas burocráticas.
El gobernador de Chubut graficó la gravedad de la situación: la superficie afectada equivale a veinte veces la ciudad de Buenos Aires. Los mandatarios coincidieron en que se necesitan herramientas extraordinarias para un clima extraordinario. La preocupación también se extiende al futuro de la región, ya que la pérdida de pasturas y bosques nativos dejará a los animales sobrevivientes sin alimento para el próximo invierno.




