El los últimos días se dio a conocer un hecho que genero gran repercusión en la sociedad tucumana. El domingo 11 de Enero, en un edificio de Santa Fé al 200, Barrio Norte, generó fuerte repercusión en redes y medios locales y nacionales.
El hecho quedó registrado por las cámaras de seguridad del edificio. En las cuales se observa cómo el hombre desciende del ascensor con sus dos hijas menores de edad, en lo que él maniobra con el cochecito, la niña mayor se va acercando a la puerta cuando se encuentra con el perro de la señora, el cual se había escapado, este le «ladró» a la niña. Ante la situación el padre reaccionó pateando salvajemente al animal frente a su dueña, no solo fueron golpes y la violencia con la que reacciono sino que durante el hecho no pasaron desapercibidos sus comentarios antisemitas: «¡Vamos Hitler!» y «¡Mueran todos!».
En dialogo con Mirávospaís!, la pareja y madre de las niñas involucradas, quién pidió expresamente no dar nombres para proteger la seguridad de su familia, relató su versión de lo ocurrido.
Según su testimonio, la situación comenzó cuando su hija de cuatro años, iba descendiendo del ascensor en compañía de su padre y su hermanita cuando se encuentra de frente con el perro de su vecina y este la muerde en la pierna en la cual se estaba recuperando de una fractura de tibia y peroné. La mujer explicó que la menor quedó con marcas y hematomas y que hay un parte médico que constata la mordida y la atención recibida en el Sanatorio San Lucas. Aseguró, que la niña está profundamente traumatizada, con miedo, dificultades para dormir y comer, y con un impacto psicológico que aún no supera.
“Mi hija está en pánico, traumatizada. Fue atacada y mordida”, dijo la mujer.
El relato también sostiene que, al observar las cámaras en cámara lenta, el perro no ladró como alarma sino que corrió directamente hacia la niña, y que hubo un solo testigo presencial con nombre verificable: el guardia de seguridad del edificio.

Por otro lado la esposa negó que su pareja haya actuado de manera desmedida sin causa, y subrayó que su intención principal fue evitar que el perro atacara a su otra hija, que estaba en el cochecito en ese momento:
“Lo único que hizo fue tratar de proteger a nuestras hijas. Si él no agarraba al perro, podía haber atacado a la otra niña”, remarcó.
La mujer también negó que su pareja haya proferido frases de odio con contenido discriminatorio.
“Mi pareja no es una persona que discrimine. El único testigo presente puede aclarar eso. No hubo ese tipo de expresiones como se sostuvo en otros relatos”, afirmó la entrevistada.
Antecedentes del perro y reglamento de convivencia
La entrevistada detalló que el perro tiene antecedentes de agresividad y que incluso ya había mordido a otro vecino del edificio. Relató que para llegar a su departamento deben atravesar el pasillo donde vive la dueña del animal, y que el mismo perro siempre ladraba, buscaba tumbar puertas y generaba tensión entre residentes.
La mujer explicó que el reglamento interno del edificio establece que las mascotas deben circular con correa en los espacios comunes y que, si un animal es considerado peligroso, debe usar bozal o incluso ser retirado del inmueble. Según su versión, tales normas no fueron aplicadas ni supervisadas por el administrador, a pesar de que conocía los antecedentes del animal.
La mujer no fue internada y el guardia fue amenazado
La entrevistada también negó que la dueña del perro haya sido hospitalizada tras el episodio y cuestionó que esa versión se haya instalado públicamente.
“Jamás la llevaron a ningún centro de atención, como dicen en todos lados. No fue atendida en ningún centro. Si realmente fue así, quiero que me muestre la epicrisis de la internación”, afirmó.
“La señora está solamente resguardada y viralizó todo esto para sacarse la culpa”, agregó.
En el mismo sentido, sostuvo que la única persona que puede dar fe directa de lo ocurrido es el guardia de seguridad, quien —según su testimonio— fue luego presionado y amenazado por el entorno de la propietaria del perro.
“El único testigo es el chico de seguridad”, remarcó, y luego afirmó:
“La persona de seguridad fue amedrentada por la familia de la propietaria, fue amenazada”.
Además, aseguró que ese trabajador presenció todo el episodio y que su versión contradice lo difundido en redes:
“Si lo entrevistan, claramente diría que el perro fue directamente a atacar a la menor”, sostuvo.
Denuncias, exposición de menores y amenazas
Tras el ataque, la familia realizó la denuncia correspondiente ante el 911, y luego continuaron con las actuaciones judiciales pertinentes, según relató la esposa. Además, denunció amenazas recibidas a través de redes sociales y cuestionó la difusión de imágenes de las menores.
“Estamos totalmente amenazados. Lo más grave es que se vulneraron los derechos y la identidad de menores de edad”, señaló.
Sobre la falta de atención por parte de otros vecinos o la dueña del perro, aseguró que nadie preguntó por la salud de su hija ni presentó el carnet de vacunación del animal, lo que consideró un abandono de responsabilidad social básica tras un hecho de esa naturaleza.
La mujer también mencionó que algunos vecinos expresaron preocupación por el perro y que incluso otro niño fue casi atacado por el mismo can cuando estaba con correa, pero sin que llegara a morderlo.
Al concluir su testimonio, la esposa dijo esperar que la justicia aclare lo ocurrido y que el hecho no se reduzca solamente a las imágenes virales o a una lectura simplificada de la agresión.
“Esto se va a esclarecer. Ya está todo en manos de la justicia”, afirmó.




