Un video cargado de frialdad puso fin a la carrera de un guardavidas en Villa Gesell. El Municipio radicó una denuncia penal por abandono de persona contra un rescatista privado que, ante una emergencia clara en el mar, prefirió usar su teléfono para filmar el drama antes que lanzarse al agua. El acusado no solo fue testigo de la lucha del náufrago, sino que documentó su propia inacción con insultos y una frase que hoy lo complica ante la Justicia: «Lo voy a dejar ahí hasta lo último, que aprenda».
El rescatista que prefirió ser camarógrafo
El episodio tuvo lugar cerca del muelle de la ciudad, en un sector concesionado. El encargado de la seguridad costera captó el momento exacto en que un kayak volcaba en una canaleta, dejando a su ocupante a la deriva. Sin embargo, en lugar de activar el protocolo de salvamento, el hombre se mantuvo firme en la arena con su celular en la mano. El audio de la grabación revela que su negativa a actuar no fue por falta de recursos, sino por un insólito enojo personal porque le habían roto una sombrilla.
En las imágenes, que el propio guardavidas viralizó, se lo escucha relatar con desprecio cómo la embarcación era arrastrada hacia los pilotes de hormigón del muelle. Mientras la víctima intentaba desesperadamente controlar la situación, el denunciado comentaba que estaba «recontra caliente» y que no pensaba mover un dedo. Esta conducta, según la denuncia municipal, constituye una violación gravísima a los deberes de su cargo, priorizando una bronca material por sobre la vida humana.
Acciones legales contra el empleado privado
Desde la administración de Villa Gesell aclararon rápidamente que el implicado no forma parte del Cuerpo de Guardavidas Municipal, sino que pertenece a una empresa privada. No obstante, el impacto de su conducta llevó a las autoridades a intervenir de oficio para solicitar una investigación administrativa y penal. El objetivo es que se le retire la libreta de guardavidas y se determine su responsabilidad en el delito de abandono de persona, ya que su función prioritaria es la protección de la vida.
El material audiovisual, grabado y compartido por el mismo acusado, se convirtió en la prueba principal del caso. En los tribunales se analizará la decisión consciente del hombre de no brindar auxilio, dejando a un bañista en riesgo extremo mientras se dedicaba a filmar y proferir burlas. El hecho generó un repudio generalizado en las redes sociales y reabrió el debate sobre los controles y la aptitud psicológica de quienes son contratados para cuidar a los turistas durante la temporada de verano.



