A 35 años del Mundial de Italia 1990, Sergio Goycochea reveló un momento íntimo que marcó su carrera y que permaneció guardado durante más de tres décadas.
El exarquero, héroe inesperado de la Selección argentina, se transformó en símbolo del torneo gracias a sus atajadas decisivas en las definiciones por penales contra Yugoslavia e Italia, llevando a la Albiceleste hasta la final. Sin embargo, detrás de la fama y los recuerdos compartidos, existió una experiencia personal que recién ahora decidió contar.
El recuerdo del Muro de los Lamentos
En una charla televisiva con Infobae, Goycochea recordó la visita del plantel argentino al Muro de los Lamentos, una tradición que Carlos Bilardo había incorporado como cábala antes de los mundiales. Allí, el entonces suplente dejó un mensaje sencillo pero cargado de emoción: pidió poder jugar al menos un partido en la Copa del Mundo.
De suplente a héroe
Su deseo se cumplió tras la lesión de Nery Pumpido en el segundo encuentro del torneo. Desde ese momento, Goycochea se convirtió en titular indiscutido y fue decisivo en las rondas eliminatorias, consolidando su lugar en la historia del fútbol argentino.
“Es muy fuerte lo que me pasó”, confesó, al recordar cómo aquel pequeño deseo se convirtió en un punto de inflexión en su vida y en su carrera deportiva. Una revelación que aporta una nueva dimensión humana a una de las gestas más recordadas del fútbol nacional.




